11 de noviembre 2008 - 00:00
Abrieron muestra dedicada a Pelli, el "summo" arquitecto
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La intimidad como territorio de descubrimiento
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El Centro para
las Artes
Escénicas del
Condado de
Orange,
EE.UU., una
de las
numerosas
obras del
argentino
César Pelli,
que lo han
convertido en
uno de los
arquitectos
más
respetados
del mundo.
«Es un tema que ignoraron los modernistas quienes consideraban romántico al rascacielos. Por eso, lo sustituyeron con el frío y estéril racionalismo de los edificios highrise, como las torres de departamentos de Chicago o el Seagram, de Mies, respuestas muy bellas pero limitadas», dijo Pelli.
Los rascacielos de las Petronas -que son simétricos, no sólo gemelos, y tienen resonancia de la arquitectura islámica-, maravillan por su gracia y su elaborada composición.
Pelli los considera «un portal hacia el infinito».
En el World Finantial Center en Battery Park, Nueva York, cuatro torres hacen eco a la forma de los edificios de los años 20. El Norwest Center en Minneapolis, el World Financial Center, y la Torre del Society National Bank en Cleveland son proyectos notables por el modo en que resuelve el conflicto entre la forma de las arquitecturas del pasado y la expresión moderna. Construyó, además, el Centro Boyer de Medicina Molecular, en la Universidad de Yale y el Centro de Matemática e Ingeniería, del Trinity College en New Haven. Su torre de oficinas del Carnegie Hall de Nueva York es una obra que se eleva hacia el cielo, con fuertes raíces en la tierra.
En Buenos Aires, se destacan las torres del Banco República, el primer edificio inteligente del país y la sede del Bank Boston, de 140 metros de altura.
Según Pelli, «Hoy en día, muchas etiquetas vehementes que predominaron durante décadas han dejado de funcionar. Dudo mucho de que algún arquitecto se defina hoy como funcionalista y no creo tampoco en los ideales absolutos, que tanto daño le han hecho al ser humano». Sostiene que las «marcas registradas» hacen daño a la arquitectura y a los ciudadanos porque cuando se repiten los edificios de las celebridades, las ciudades corren el riesgo de quedar sometidas a una uniformidad retórica y aburrida que deteriora su perfil.
Entre otras distinciones, recibió el Premio América sin Barreras (PVA) 2003 por su diseño del Ronald Reagan Washington National Airport, otorgado por la organización de Veteranos Paralizados de América (PVA). Reconocimiento a los arquitectos que mejoran la vida en las casas, los ambientes públicos y de trabajo. Pelli apoyó sistemáticamentelas Bienales de Arquitecturadel Centro de Arte y Comunicación desde 1985.
Participó en sus once ediciones y, a través de sus presentaciones, los arquitectos argentinos pudieron seguir paso a paso el diseño de sus obras.
Nació en Tucumán en 1926 y se graduó en la Facultad de Arquitectura de esa ciudad en 1948. Estudió luego en el Instituto Tecnológico de Illinois. «Me encontré con que tenía una formación muy avanzada, no sólo respecto de los norteamericanos sino también en comparación con profesionales de otros países», ha subrayado Pelli.
En 1964, obtuvo el Master en Arquitectura. Inició su actividad profesional en el estudio de Eero Saarinen, hijo de Eliel Saarinen, el maestro finlandés que se había establecido en los Estados Unidos.
Durante una década en ese estudio participó en obras destacadas como la Terminal de T.W.A., en el Aeropuerto Kennedy, y el College Morse/Stiles, en la Universidad de Yale.
Entre 1977 y 1984, César Pelli fue Decano de la Facultad de Arquitectura de Yale, propuesto por el legendario curador de arquitectura del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Philip Jonson. Poco tiempo después, ganó el concurso para el proyecto de expansión del MoMA. En 1981, su mujer, la arquitecta paisajista Diana Balmori, y Fred Clarke (1947), se asociaron a su estudio.
En 1995, Pelli recibió la prestigiosa Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos; y en 2004 el Premio «Aga Khan» por el diseño de las torres Petronas.
Coincidimos con el arquitecto Miguel Jurado que en el prólogo a la muestra en el Recoleta, escribió: «César Pelli es, sin dudas, el arquitecto argentino más conocido sobre la tierra. Esto sólo bastaría para convertirlo en la máxima celebridad local. Pero, además, este tucumano que lleva más de 50 años fuera del país cumple con una condición que llena de orgullo a sus compatriotas: es uno de los arquitectos más importantes del mundo».
En Neuquén acaba de ser invitado para proyectar el teatro de esa ciudad, que seguramente va a ser un hito como todas sus obras.




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