«Vivir en el fuego». Obras de S. Gubaidulina y textos de M. Tsvietaieva. M. Roggeri (piano) y E. Tasisto (textos). (Templo de la Comunidad Amijai.)
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"Vivir en el fuego" es un recital escenificado que enlaza la música de la compositora Sofía Gubaidulina (Tartaristán, 1931) y la poesía de Marina Tsvietaieva (Moscú, 1892-Yegaluba, 1941).
La voz y la personalidad algo enigmática de Elena Tasisto parecen ideales para transmitir la musicalidad de las palabras de la poeta rusa, que va del amor a la muerte en cuestión de segundos. Para Tsvietaieva, «lo más valioso en los versos y en la vida es aquello que ha llegado involuntariamente». Esa creencia en las fuerzas naturales, en la supremacía de Dios y en la búsqueda del amor parecen ser los ejes en que se mueve toda su obra. Los matices y la claridad de Tasisto dejan caer las palabras con su color y su peso propios a lo largo de todo el recital que alterna, en cinco movimientos, un discurso coherente y bello en su sencillez casi bucólica.
El piano interpretado magistralmente por Marcela Roggeri se encuentra en un mismo plano significativo que el fluir de la poesía. La música de Gubaidulina -quien dice no haber encontrado «ninguna otra manera de explicar la existencia del arte que como un medio para expresar algo más grande que nosotros mismos. No puedo lograr una decisión musical simple, excepto con el fin de establecer una conexión con Dios. Si separase la meta religiosa de la musical, la música no significaría nada para mí»- es sutil y lírica en su modernismo, y recuerda de alguna manera a la confluencia de la rusticidad y lo sublime de un Bela Bartók. Gubaidulina también sabe ser potente y llena de energía en algunas de sus obras más emblemáticas («Musical Toys», «Chaconne» y «Sonata», de 1965), donde equilibra la tonalidad y la atonalidad, la furia y la placidez, el piano percutido y el piano de cuerdas frotadas o pellizcadas.
Si el universo sonoro de la compositora se emparenta con la creatividad de las vanguardias rusas, la poesía de Tsvetaieva la acerca al escepticismo de nuestra Alejandra Pizarnik en su desesperada búsqueda por encontrar una explicación al todo.
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