San Francisco (Reuters) - En las próximas semanas artistas de San Francisco enrollarán cientos de grandes pinturas en tubos para enviarlas a Dubai, donde adornarán los techos y paredes de un lujoso hotel.
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Los artistas pertenecen a un grupo de muralistas estadounidenses que se están beneficiando de la caída del dólar y por un deseo -especialmente fuerte en Asia- de decorar centros turísticos, edificios públicos y casas particulares con imágenes basadas en tradiciones occidentales.
«En muchos casos quieren que estos hoteles tengan un aspecto más moderno, más occidental», dijo Vicki Khuzami, una artista de Nueva York que pintó murales para Disneyland Tokio en la década de 1990.
Los artistas Charley Brown y Mark Evans, por caso, están completando un encargo de 700.000 dólares para el centro turístico Atlantis de 1.539 habitaciones en Dubai, donde la estadía cuesta desde 454 dólares la noche y que será inaugurado en septiembre. Los cientos de piezas pintadas sobre muselina ignífuga serán montadas en Dubai, incluyendo murales para siete cúpulas, algunas de las cuales tienen más de 15 metros de diámetro.
«Lo que solía suceder era que el resto del mundo, especialmente Asia, no podía costear llevarnos. Ahora estamos recibiendo encargos de todas partes: Sudamérica, Europa, Asia», dijo Eric Grohe, un muralista que vive en el estado de Washington.
Pedidos
«Hace unos dos años ocurrieron dos cosas. El dólar había caído mucho y abrimos nuestro sitio de internet al público. Comenzamos a recibir pedidos en serio de India, Pakistán, otros lugares, y les presupuestamos lo que tendríamos que cobrar si estuviésemos trabajando aquí en Estados Unidos y no lo dudaron ni un instante», agregó.
Sus proyectos típicamente comienzan a partir de los 180.00 a 200.000 dólares. Una obra que Grohe está pintando para un hospital de Florida costará 320.000 dólares, explicó.
Muchos de los muralistas actuales preparan sus obras en estudios, que luego serán enviadas y ensambladas en su destino final. Eso significa que los murales estadounidenses pueden terminar en Japón, Dubai, Macao o cualquier otro sitio que pueda costearlos.
En el estudio Evans & Brown, Evans realiza la investigación inicial y el diseño. En el caso del encargo de Dubai, tuvo en claro que no podía pintar a personas, para seguir la tradición islámica. Uno de los murales de las cúpulas incorpora conchas en su temática, otro referencias a la joyería de Oriente Medio.
Los murales en efecto pueden causar descontento político. Una pintura iraní del asesino del presidente egipcio Anwar Sadat ha constituido un obstáculo para las relaciones diplomáticas plenas entre las dos naciones.
Brown luego pinta los temas iniciales en tamaño completo, y él y hasta una docena de personas expandenlas imágenes en su estudio de más de 25 metros de largo, donde las paredes se elevan hasta casi cinco metros.
«Es como hacer girar platillos sobre varias varas», dijo Brown acerca de la complejidad de organizar proyectos de tal envergadura.
Críticas
Muchos muralistas imitan con facilidad una amplia variedad de estilos, desde el rococó del veneciano Giovanni Battista Tiepolo, del siglo XVIII, a estilos más modernos del siglo XX, dando lugar a que algunos artistas y amantes del arte se burlen de su trabajo.
«El material gráfico que la gente produce ahora es como una versión lavada y diluida de sí mismo», explica Carlo Marchiori, un artista nacido cerca de Venecia y que ahora vive en el Valle Napa en California.
A pesar de las críticas, muchos muralistas están ansiosos por recibir grandes encargos, dado lo particularmente lucrativo que se considera el mercado internacional.
Garrett McCarthy, un muralista de Massachusetts promociona su trabajo en la sección Dubai de Craigslist, una cartelera de internet, y recientemente firmó con Lateral Passages con sede en Dubai, una agencia que promueve muralistas.
Samira Hamita, quien creó la compañía hace un año, describió la creciente apreciación del trabajo de muralistas estadounidenses, incluso aunque los indios y otros estén dispuestos a trabajar por menos dinero.
«Los muralistas estadounidenses tienen años de experiencia en la producción de murales de alta calidad y fuera de lo común», comenta. «En nuestra opinión, sin duda están a la cabeza en lo que se refiere a destreza y confiabilidad, pero eso no significa que los muralistas europeos sean menos buenos», aclaró.
El atractivo es especialmente fuerteen Dubai donde, al igual que en Las Vegas, los grandes hoteles están gastando mucho dinero en murales para construir una ciudad moderna en el desierto.
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