20 de enero 2006 - 00:00
Fernán Mirás y Julieta Díaz estrenan obra de Sam Shepard
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
-
"The Mad King", la precuela teatral de "Game of Thrones" confirmó su fecha de estreno
Aunque «Tontos
por amor»
transcurre en el
desierto de
Mojave y el
hombre es un
«cowboy», los
protagonistas de
la versión local
aseguran que la
historia de amorodio
que relata
«es universal».
Periodista: ¿Cómo se las arreglaron con una obra como «Tontos por amor» que a primera vista parece demasiado norteamericana?
Fernán Mirás: Yo conocí a Shepard por la película «París-Texas» que me partió la cabeza. Después me enteré que él había escrito el guión en base a sus relatos de « Crónicas de motel». «Tontos por amor» también transcurre en el desierto de Mojave, pero no es una obra localista, porque su tema es muy universal y el desierto funciona como un lugar de profunda soledad existencial. Es una pieza muy poética y de gran intensidad que no nos da respiro.
Julieta Díaz: Los diálogos son muy cotidianos, parten de una situación universal que es la de una pareja peleándose desde el lugar más básico y visceral, pero la obra tiene un clima muy enrarecido y onírico, «pesadillesco», dice Correa.
P.: Pero, ¿Eddie sigue siendo un «cowboy» en esta versión?
F.M.: Nos llevó un tiempo entender como funciona allá la figura del cowboy. En el imaginario popular fueron héroes míticos, los que conquistaron el desierto, personajes medio de ficción que hoy son excluídos. En Estados Unidos, un cowboy es un tipo que no gana un mango, que está muerto de hambre. Es una mezcla de tipo bruto, maleducado y en decadencia que se comió la fantasía que vendía el western. Shepard tomó esa figura de su propia experienciay de la de su padre alcohólico. El cowboy de « Tontos por amor» equivaldría al criollo machista de acá.
J.D.: Curiosamente, Shepard tiene una mirada muy piadosa sobre las mujeres que han tenido que sufrir el machismo masculino, pero como dice Díaz Mourelle: « tampoco hay vencedores ni vencidos». En el fondo los dos están muy solos y se sienten vacíos. Además cargan con tristezas muy antiguas que vienen de la infancia. Para mí hay una nena abandonada en May y un niño asustado y desorientado en Eddie.
P.: No se diría que es una obra «feminista»...
F.M.: Pero cuanto mejor conocés el mundo de Shepard más feminista parece. Si él se crió en ese mundo y May es lo que es, entonces la influencia de Jessica Lange fue mucha. Shepard transforma a este cowboy en algo más universal, es el hombre en su coraza, el macho que pone los puntos sobre las íes y al que tienen que pasarle muchas cosas a lo largo de la obra como para que May pueda desarmarlo, entre otras cosas emborracharse, porque de otra forma nunca hablaría.
P.: Mirás, éste es su papel más sexy después de «Tango feroz»...
J.D. (Riendo a carcajadas): ¿Sexy? Más sexy estuvo cuando hizo de obrero de la construcción con Soledad Villamil en «Locas de amor».Yo dejo que de eso se ocupe Rubens Correa.
F.M.: Estoy ocupado en otros aspectos del personaje, pero siento que hay algo de la pasión que es sexy y en este caso son dos enfermos apasionados. Shepard tiene un romanticismo muy extraño Porque uno ve a estos personajes y dice: ¿Están tan enamorados y hacen esto? Eso es lo que tiene la obra, un romanticismo raro donde casi parecés un atontado, un idiota.




Dejá tu comentario