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26 de octubre 2007 - 00:00

Francia evalúa que museos vendan sus obras de arte

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El anuncio de que por orden de Nicolas Sarkozy se creó una comisión para evaluar si los museos pueden vender sus colecciones por primera vez en 1000 años, despertó temor hasta por la Gioconda.
París (AFP) - Tras la muy discutida decisión gubernamental de crear el «Louvre Abu Dhabi», una nueva polémica se está desatando en Francia, desde que por primera vez en mil años se plantea la cuestión de que los museos puedan vender sus obras de arte. La controversia, que incubaba desde hace meses, promete ser áspera tras la creación de una misión oficial sobre el tema.

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En efecto, la ministra francesa de Cultura, Christine Albanel, anunció el miércoles, en un comunicado de palabras cuidadosamente sopesadas, la organización de una misión para «lanzar una reflexión sobre la posibilidad de alienar las obras de las colecciones públicas», es decir, la posibilidad de que los museos vendan sus obras. La misión fue confiada al experto Jacques Rigaud, que entregará un informe a principios de 2008.

El presidente francés Nicolas Sarkozy pidió en agosto pasado a la ministra, por escrito, que emprendiera dicha reflexión «sin comprometer naturalmente el patrimonio de la nación, sino, por el contrario, con la preocupación de valorizarlo».

La palabra casi tabú en el mundo de los museos, «alienable», fue pronunciada, y rápidamente repetida sin matices por un diputado del partido del jefe de Estado (UMP), Jean-François Mancel. Este presentó en septiembre una propuesta de ley destinada a «tornar posible la comercialización de ciertas obras» de los museos franceses.

En marzo de 2006, un informe sobre la economía de lo inmaterial, firmado por Maurice Lévy y Jean-Pierre Jouyet (hoy secretario de Estado de Asuntos Europeos) planteaba ya la cuestion del eventual alquiler o venta de las obras.

Actualmente, la ley francesa estipula claramente que «las colecciones de los museos de Francia son imprescriptibles» y los bienes que las constituyen son «inalienables».

Esos bienes sólo pueden venderse, según la ley actual, en caso de ser sacados de la lista del patrimonio nacional tras ser consultada una comisión científica, a la que hasta el presente no ha recurrido nadie, según el ministerio de Cultura.

El carácter inalienable de la «propiedad de la Corona», y por extensión de las colecciones nacionales francesas, es milenario.

Formalmente, fue oficializado por el Edicto de Moulins de 1566, bajo el reinado de Carlos IX. Pero ese edicto no hizo más que «plasmar en el papel una jurisprudencia que remontaba a Felipe el Hermoso (que reinó de 1285 a 1314) y, más allá, a la costumbre, bajo Felipe Augusto (1180-1223)», indica el ministerio.

¿Se va a poder vender ahora la Gioconda? O, más seriamente: ¿Se van a incorporar las fluctuaciones del gusto y del mercado del arte a las colecciones de los museos, a las que se dejaría «respirar», según las palabras de la ministra?

El mundo de los museos franceses, ya reticente tras la decisión de crear el «Louvre Abu Dhabi» y prestarle obras del célebre museo parisiense, manifiesta hoy sus interrogantes o su indignación. «Cuestionar la inalienabilidad de las obras sería catastrófico», declaró al «Journal des Arts» Jean-Pierre Cuzinel, vicedirector del Instituto Nacional de Historia del Arte y ex jefe del departamento de pinturas del Louvre.

Un «museo no es una empresa», recalcó, planteando «una cuestión de sentido común: o se venden obras secundarias y se obtiene poco dinero, o se venden grandes obras y se recibe mucho dinero, pero ya no hay museo».

Hay que ser «modestos, podemos equivocarnos. La apreciación de las obras y su precio en el mercado del arte cambia cada diez años», señaló, insistiendo en que «los museos no tienen nada en doble ejemplar».

Thomas Grenon, presidente de la Reunión de los Museos Nacionales de Francia, considera que, aunque puieran venderse obras sin empobrecer las colecciones, «el sistema actual nos ha permitido atravesar períodos turbulentos» y «la historia del arte está llena de vueltas que nos instan a la prudencia».

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