«Raíces» de Frida Kahlo batió el récord
latinoamericano al venderse en u$s 5,6
millones, precio modesto frente a los
que puede alcanzar hoy un Picasso y
aun un Andy Warhol.
El precio récord del arte latinoamericano que por tercera vez logró batir la mexicana Frida Kahlo con su pintura «Raíces», vendida el miércoles en Sotheby's de Nueva York por 5,6 millones de dólares, pone una vez más en evidencia las diferencias notables que existen entre las bajas cotizaciones de los artistas icónicos de nuestra región, y las cada vez más elevadas de los europeos y estadounidenses. Durante siglos el arte de Latinoamérica estuvo excluido de la historia universal que se escribió en el Norte, situación que si bien ha cambiado de modo notable en esta última década, continúa reflejándose en la valoración de las obras. La figura de Kahlo, opacada durante mucho tiempo por la imagen de su marido, el muralista Diego Rivera, ha crecido en estos últimos años, desde que en 1995 Eduardo Costantini pagó 3,5 millones de dólares por el «Retrato con chango y loro» que está en el Malba. Sus escasas, pequeñas y obsesivas pinturas autorreferenciales, expresan un surrealismo que el padre del movimiento, André Breton, consideró «espontáneo», y fueron ganando espacio en pocas colecciones públicas de arte latinoamericano que hay en el mundo. Al despuntar el siglo uno de sus autorretratos se vendía en 5 millones de dólares. Pero «Raíces», un óleo de 1943, es una de las obras más significativas que hayan llegado nunca al mercado del arte, es casi un presagio del arte contemporáneo, y los expertos esperaban que alcanzara no menos de 7 millones de dólares. Su figura tendida sobre la tierra, atravesando el paisaje de América, tiene connotaciones muy fuertes, pero hay un dato que es imposible de obviar: la cotización de Kahlo se estanca mientras un buen Picasso supera los 100 millones de dólares y las obras de Andy Warhol, entre otros, siguen esa misma tendencia alcista.
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