Tim Robbins y Samantha Morton protagonizan un improbable
romance en medio de la fallida intriga de «Código 46», y ese
romance puede salvarles la película a los amantes del melodrama.
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La película funciona bien cuando se centra en el romance, potenciado por el tono solemne, al borde del kitsch de la estética y estilo sofisticado y super snob de la puesta en escena, la fotografía y los diálogos, que son muchas veces recitados en off con una entonación filosófica al mejor estilo Aun con esos traumas provocados artificialmente, los protagonistas pueden dejar que la pasión los lleve a las situaciones más improbables, y en este sentido
Donde sí se quedó terriblemente corto es en todo lo que tenga que ver con la acción o el suspenso futurista, y ni siquiera amagó con emular la angustia y la violencia de
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