Sorpresa, hubo una estafa, hay un escándalo financiero, no habrá más empresa.
Desocupados, con los ahorros perdidos, nuestros personajes advierten ahora lo difícil que es hallar un buen aviso pidiendo ejecutivo en los clasificados del diario. Y más difícil todavía, mantener la casita, el tren de vida, y las amistades, que desaparecen cuando a uno lo ven en la mala. Honradamente, no se puede. A menos que la solución no pase por la honradez. Algún ejemplo positivo tenía que darles, el señor gerente.
Con una primera parte de sátira social, y una segunda, más intensa, de humor físico (un campo donde
Dejá tu comentario