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13 de diciembre 2007 - 00:00

Las mujeres dominaron en Pinamar

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Mercedes Farriols, directora de «Olga, Victoria Olga», y su joven actriz Mariana Levy, durante la conferencia de prensa en Pinamar
Pinamar - Los hombres hablaron de mujeres, en las presentaciones de ayer en Pinamar, y las mujeres también dijeron lo suyo. Destacable, en primer término, la intriga romántica «Las vidas posibles», de Sandra Gugliotta, presentada por su esposo y su hermano (ella está en el Festival de La Habana), y por su actriz protagónica, Ana Celentano, que encarna a una enamorada en busca de su esposo por el sur argentino.

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«Una referencia de este film es 'Bajo la arena' de Francois Ozon, pero 'Las vidas posibles' le abre otras posibilidades al espectador», distinguió Celentano, centrando el relato en el amor desesperado y la negación de una posible pérdida que sufre su personaje, el primero que ella hace como protagonista absoluta. Germán Palacios es su partenaire, Lucio Bonelli el director de fotografía, excelente, y Natalia Oreiro tiene también un papel interesante.

«Esa anécdota es graciosa », cuenta Juan P. Gugliotta. «Nos faltaba cubrir un personaje. De pronto, alguien me llama. '¿Pablo? Habla Natalia Oreiro'. Pensé que era la broma de un amigo que estaba haciendo hablar a su secretaria, o su novia. 'Supe que hicieron un casting, nadie me llamó'. Peor todavía. '¿Dónde estás?', le digo. Muy cerca. 'Entonces vení ahora mismo', pensando 'quiero ver ahora cómo sigue esta broma'. Al ratito llegó, ¡era Natalia Oreiro de veras! Tuve que pedirle perdón por haberla chicaneado, dijo 'no hay problema', e hizo el casting como cualquier hija de vecino».

Otro tipo de anécdotas cuenta Víctor Cruz. «En Locarno muchos compararon a Ana con Irene Jacobs, que estaba en el jurado, cosa muy halagadora. En El Cairo, en cambio,varias mujeres con velos se levantaron molestas apenas empezó una escena de sexo, y creí que a la salida iban a apedrearnos. Otro día Sandra salió de pollera y a las dos cuadras debimos volver al hotel, por las reacciones de la gente. Nos dicen que esto ocurre desde hace poco, porque antes la sociedad era más permisiva. En la tele todavía se ven viejas películas egipcias con actrices de minifalda, y en alguna fiesta las vimos con buen escote, pero en la calle se está imponiendo el velo. La liberalidad en las costumbres quedó a cargo de los católicos, que suman sólo 15% de la población».

A señalar, también ayer, el entusiasmo de técnicos y artistas de «Olga, Victoria Olga», aunque la proyección en la sala que tenían destinada impidió disfrutar enteramente de sus lujos de arte, fotografía, música y sonido. Guionista, directora, productora, story board, la exultante Mercedes Farriols, que se habló todo (apenas hubo tiempo para dos preguntas) y confesó su tendencia autorreferente: «hasta la novela erótica que alguien está leyendo en la película es mía, la escribí yo».

Poco antes, Coni Marino también había hablado de erotismo. «En las pruebas de 'Regresados' los directores me preguntaban '¿Una mujer haría esto, o es fantasía nuestra?' '¿Engañar fácilmente al marido?', les contesté, '¡Claro que sí! Una mujer que nadie mira ni halaga está deseando vivir cualquier cosa que parezca romántica, aunque sea con un tipo feo».

A su personaje no le va del todo mal en esa nueva comedia de Christian Bernard y Flavio Nardini, aunque el tono es decididamente ácido. También ácidas, las declaraciones públicas de Nardini «contra el cine anoréxico, la distancia entre el sentido común y la crítica exquisita, que nos acusó de misóginos, machistas, y menemistas»

Para terminar: coherentemente, el 11 de diciembre, Día Nacional del Tango, se anunció en Pinamar la realización de una película sobre Homero Manzi.

Ya debería estar hecha, porque pasó el momento de celebrar su centenario, pero los argentinos somos así. «El Año Manzi no es 2007, sino que va desde el centenario de su nacimiento hasta el festejo de los 101 años», justificó el director Eduardo Spagnuolo.

Al menos, el rodaje de la parte ficcional ya está hecho, con Carlos Portaluppi como Manzi adulto, y solo resta una parte documental que incorpore fotos y manuscritos. Resta además saber cuál será la reacción de la nonagenaria y legendaria Nelly Omar, que según dicen fue el amor de su vida, y la reacción de la familia de Manzi (se dice que, cuando estaba internado, la esposa iba a verlo de día, y la amante iba de noche).

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