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19 de noviembre 2007 - 00:00

Londres: buena venta de pintura española

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«Fuentesanta», de Julio Romero de Torres, estaba en nuestro país hasta que fue enviada a Londres para ser vendida en Sotheby’s y se convirtió en la estrella de la subasta de pintura española.
Es tradicional el remate de pintura española del siglo XIX en Londres y son sin duda los españoles los que aprovechan la excusa de la subasta para ir a ver teatro y hacer compras.

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Se pagaron 16 millones de dólares por 56 pinturas, pero quedó sin vender un tercio de los lotes ofrecidos, entre ellos una obra excepcional de Joaquín Mir, para la cual no hubo comprador en 300.000 dólares. Una decena de esas pinturas fueron vendidas en el siglo pasado en nuestro país por los comerciantes que tenían a Buenos Aires como su principal mercado.

Un pequeño Joaquín Sorolla (17x21cm) triplicó su base al venderse en 165.000 dólares, seguramente con el atractivo de que tiene una docena de figuras, ya que otras tablas y telitas del valenciano no se vendieron, pese a estar valuadas en mucho menos. Uno de los seguidores del maestro valenciano fue José Mongrell (1870-1937), de quien hubo muchísimas obras en Buenos Aires y su cotizacion es diez veces menor a la de don Joaquín; un tema de pesca similar a los de Sorolla se vendió en 140.000 dolares.

El que realizaba exposiciones con más de un centenar de obras en los primeros tiempos de galería Witcomb era el catalán Eliseo Meifrén, que tiene una imagen internacional y poco folklórica. Una gran obra suya (127x150cm) alcanzó 240.000 dólares en la subasta de Sotheby's del pasado miércoles.

Ramón Casas (1866-1932) fue un pintor y dibujante de excepción que admiraba Joaquín Torres García; era también ilustrador y hacía las etiquetas de uno de las mejores marcas de anís del mundo: El Mono. Su pintura titulada «La inglesa» se vendió en 250.000 dólares, y sus dibujos fluctuaron en los 50.000.

La gran estrella de la noche fue la pintura de Julio Romero de Torres (1874-1930) nacido y residente en la andaluza Córdoba. Es el gran pintor de las mujeres gitanas y de tez cetrina; utilizaba una técnica mezcla de óleo y temple que hace muy difícil restaurar sus obras. Sus grandes ventas eran siempre en Argentina y su exposición en Witcomb de septiembre de 1922 fue la más exitosa del siglo XX en nuestro país. No sólo vendió todo sino que también pintó aquí y luego pasó el resto de su vida cumpliendo encargos sudamericanos.

Una de sus obras se vendió en el récord de 1.700.000 dólares. Se titula «Fuentesanta» y mide 100x80cm; la tranquila y bella modelo era María Teresa López González, una argentina nacida en Buenos Aires, pero que vivió desde muy temprano en la hispánica Córdoba y fue modelo de Romero de Torres desde los 14 años. La obra fue pintada en el otoño de 1929 y luego remitida a la Argentina, donde fue rápidamente vendida. En 1953, el Banco de España imprime su billete de cien pesetas con la imagen de «Fuentesanta». La pintura siempre estuvo en la Argentina y el año pasado la Municipalidad de Córdoba (Andalucía) ofrecio a su propietario la suma de 800.000 dólares, pero el dueño quería un millón; fue enviada a Londres y ahora recibirá bastante mas.

En 1972, las pinturas de Romero de Torres se vendían en 10.000 dólares y a muchos les parecían muy caras; salvo en el mercado argentino y andaluz no había compradores para estas enigmáticas gitanas. Hoy pensamos que aparecerán muchas obras en el mercado atraídas por este nivel de precios. También en este remate había una pequeña obra (19x13cm) de Mariano Fortuny, que falleció con tan solo 36 años. La pintura de una niña que juega en una plaza estaba valuada en 14.000 dólares de base y se vendió en 152.000. En cambio, otras de igual medida, pero menor calidad, se vendieron en tan solo 7.000.

Creemos que comienza un momento de baja en el mercado internacional. Los precios han subido demasiado y no se los puede sostener tan altos. Como siempre, habrá buenos compradores para obras de calidad y de excepción. Las obras buenas suben geométricamente en cambio las normales subirán aritméticamente.

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