Cada tanto, acaso para que se descubra o redescubra el placer de leer a Paul Bowles, se editan selecciones de sus cuentos. Bowles escribió cerca de 70, y 5 novelas, la primera, “El cielo protector” (1949), se difundió internacionalmente cuando Bernardo Bertolucci la llevó al cine en 1990, con John Malkovich y Debra Winger (aquí se la conoció como “Refugio para el amor”) y se convirtió en paradigma del relato existencial “que funde el desierto exterior con el interior de los personajes”. Pero es por sus historias breves que Gore Vidal lo declaró “el mejor cuentista de los Estados Unidos”; Norman Mailer lo corrigió: “el mejor en cualquier lado”. Durante largo tiempo Bowles fue solo un compositor de música para cine y teatro. A los 17 años, escapando de un padre terrible, viajó con Aaron Copland, su maestro y amante, a París, donde entró en el círculo de la Generación Perdida con centro en la casa de Gertrude Stein. Cuando Stein leyó uno de sus cuentos le dijo que mejor siguiera con la música. Si bien volvió a EE.UU. para continuar sus estudios, siguió viajando hasta dos encuen-
tros fundamentales. Uno con la escritora Jane Auer, que sería conocida como Jane Bowles, su compañera de vida hasta que murió en un manicomio; el otro, en 1947, con Tánger, Marruecos, donde –aunque con esporádicos viajes “a lugares exóticos”- residiría hasta su muerte en 1999, haciendo del lugar un centro de atracción, una “puerta a lo desconocido” para sus compatriotas. Luego de la muerte de Bowles se diseñó el circuito turístico “el Tánger de Bowles” que recorre cafés y hoteles donde estuvieron figuras del arte y la cultura, miembros de la Beat Generation y de la tribu Gay Chic internacional que peregrinaban a “lo de los Bowles”.
Si bien en esta selección hay relatos de distinto género, realistas, fantásticos, folklóricos, de admirable belleza, los que dieron fama a Bowles son aquellos donde establece un vínculo entre el lugar y el carácter de la gente, el extrañamiento y la crisis de identidad del visitante extranjero. Cuentos considerados obras maestras como “Un episodio distante”, y muchos otros, como “Junto al agua” o “El tiempo de la amistad”, escritos a partir de 1945 que anticipan lo que en 1996 Samuel Huntington calificó “choque de las civilizaciones”, no solo con el mundo islámico sino también con el latino. Esos cuentos hicieron que Edward Said tratara a Bowles del peor de los escritores estadounidenses porque sus encantadores cuentos dan una visión distorsionada del pueblo islámico y excéntrica, pintoresca, de los pueblos hispanos.
=“Cuentos selectos”, Paul Bowles (Bs.As., Edhasa, 2020, 294 págs.).
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