Mauricio Macri con Horacio Sanguinetti, durante la ceremonia de asunción. El nuevo director del Colón dijo que también hacía falta un Plan Maestro Espiritual.
El ex rector del Colegio Nacional de Buenos Aires, Horacio Sanguinetti, se hizo cargo ayer al mediodía de la dirección del Teatro Colón en un breve acto celebrado en el Centro de Experimentación de esa sala (un espacio algo contrastante con ciertos postulados del ritorno all'antico de la nueva gestión). Fue una asunción austera, moderada, y sin transición in corpore (a dos cuadras de allí, las autoridades salientes, Leandro Iglesias y Marcelo Lombardero, a esa hora tomaban un café en un bar de Cerrito junto con otros ex directivos).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El jefe de gobierno Mauricio Macri, tras asegurar que «el Colón estará más vivo que nunca», definió a Sanguinetti como «una persona con una larga trayectoria pública y social», y de inmediato dijo que «me alegra que esté al frente de este proceso a través del cual todos deseamos que el Colón vuelva a ser el orgullo de la ciudad».
Sanguinetti, que declinó el inicio de su jubilación luego de conocer la oferta de Macri para ponerse al frente del Colón, confirmó lo que ya venía anunciando desde hacía tiempo: que en 2008 no habrá temporada lírica. Aseguró que su gestión será «transparente y austera, y rendiremos cuenta de todo y convocaremos a todos para honrar el pasado, organizar el presente y procurar asegurar el porvenir del teatro».
En sus primeras declaraciones públicas tras varias semanas de silencio ante el malestar que reinaba en el medio musical a raíz de la cancelación de la temporada prevista para el año próximo, Sanguinetti volvió a referirse a los adelantos que publicó este diario anteayer, a partir de un breve comunicado que hizo circular el lunes por la tarde, y dijo que la supresión de la temporada no implica inactividad. Mencionó las representaciones que se harán en San Nicolás de «Manon Lescaut», en Lomas de Zamora de «Rigoletto», y en San Luis de «La Traviata», al igual que la actividad sinfónica en espacios como la Catedral Metropolitana, el teatro Opera, el teatro Bristol de Martínez y ámbitos universitarios. «En 2008 vamos a tener una actividad intensa, nadie puede imaginarse que este teatro va a estar paralizado y que sus cuerpos no van a trabajar a lo largo de un año. Habrá más de 70 conciertos orquestales, corales, habrá actividad lírica, de ballet y sinfónica». El nuevo director, que (si se trata de Capitual Federal) sólo quiere ópera en el escenario del Colón, se comprometió a reabrirlo en 2009.
Declaró también que su nombramiento había recibido el apoyo de figuras del pasado y el presente como Marcelo Alvarez, Sergio Renán, Roberto Oswald (presente en la ceremonia), Enrique Ricci, Ana María González, Luis Lima, Virginia Tola, Alfredo Arias, Oscar Barney Finn, Hugo de Ana, Carlos Alonso, Guillermo Roux, Paloma Herrera, Maximiliano Guerra, Iñaki Urlezaga, Eleonora Cassano, Marianela Núñez, Hernán Cornejo, Esmeralda Agoglia, Liliana Belfiore y Olga Ferri.
En su discurso, hizo un guiño para quienes lo criticaron cuando canceló el «Tristán e Isolda» previsto para iniciar la temporada 2008) que desde 2009 «habrá un Wagner por año».
El nuevo director del Colón, quien supone que la relación entre el público y la música clásica está deteriorada, agregó que «vamos a estar presentes en los barrios, en el interior y una gran cantidad de espectáculos van a ser gratuitos porque tenemos que recomponer ese vínculo. Además de un plan maestro edilicio, el Colón requiere también un plan maestro espiritual», dijo Sanguinetti. «Me toca dirigir el teatro en las condiciones más complejas de su historia».
El nuevo director general del Colón sumará también el cargo de director artístico; sin embargo, quien en el futuro organigrama adquirirá un papel decisivo será el hasta ahora director del coro, el maestro italiano Salvatore Caputo, con cuyo aplaudido «Requiem» de Verdi, que dirigió el ya alejado Stefan Lano, se despidió la actual gestión, con excepción de Caputo.
Caputo inicia, de esta forma, su tercera etapa en el Colón, seguramente la más dominante. Convocado durante la accidentada gestión de Tito Capobianco, el joven director de coros fue también el único que sobrevivió en el cargo durante la gestión que acaba de terminar. Ahora, en este nuevo período, se creó para él una función nueva, mas englobadora y de mayor poder, la de Director de Opera.
Caputo, además del apoyo de Sanguinetti, contaría con un fuerte aval político del subsecretario de Gestión Cultural, Pablo Batalla, quien acompañará a Hernán Lombardi en la nueva acción cultural de Buenos Aires. El vínculo entre Batalla y Caputo es fluido -juntos, han organizado varias presentaciones de espectáculos líricos en el interior del país-, y ( según dijeron fuentes del teatro a este diario), esa podría ser la vía para que Batalla, desde Cultura, recomponga su relación con el teatro Colón, luego de una gestión como Director General Adjunto entre 2001 y 2004 que tuvo más de un episodio tormentoso.
Dejá tu comentario