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21 de febrero 2008 - 00:00

Stallone revive mejor a Rambo que a Rocky

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Stallone vuelve a ser Rambo, evitando conflictos ideológicos del siglo XXI concentrándose en el cine de superacción.
«Rambo, regreso al infierno» («John Rambo», EEUU, 2008, habl. en inglès) Dir.: : Sylvester Stallone Int.: S. Stallone, Julie Benz, Paul Schulze, Graham McTavish, Matthew Marsden.

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A diferencia de su reciente regreso al personaje de Rocky, Sylvester Stallone eligió una estrategia mucho menos nostálgica y sensible para retornar a la super-acción con su monosilábico exterminador de villanos John Rambo. La cuarta película de la serie iniciada con el excelente policial contestatario de Ted Kotcheff, «Rambo: First Blood», es una de las mas violentas y precisas en cuanto a descripción del personaje y su interacción con los demás -algo difícil teniendo en cuenta que el protagonista es un solitario veterano traumado por la guerra, que apenas habla.

Esta vez Stallone optó por cierto sentido común al evitar conflictos obvios del siglo XXI (será que a esta altura ni Rambo cree en la guerra al terrorismo) para concentrarse en el rescate de una misionera en Burma. En realidad, son varios los misioneros a los que el héroe conduce muy a su pesar a dejar medicamentos a la población civil abandonada en una aldea en plena zona de guerra.

Cuando luego se entera de que los religiosos están capturados por la milicia de la feroz dictadura local, se une a un grupo de mercenarios inescrupulosos formado azarosamente para un rescate sin mucho orden, disciplina ni agallas. Armado con arco y flechas, Rambo ataca sólo a una pandilla de sádicos soldados, asesinando de la manera más cruel a civiles desarmados, ejecución que sus colegas mercenarios consideran demasiado imprudente interrumpir.

A partir de ese momento, el argumento muestra cómo en esa aventura extrema la aparición del personaje central sirve de catalizador para sacar a la luz lo mejor o lo peor de cada uno de esos seres marginales, soldados de la fortuna supuestamente sin conciencia, o simplemente parásitos criminales de todo conflicto bélico.

El film realiza algunos guiños a clásicos del cine de guerra, pero con una manera muy moderna y contundente de plasmar la violencia, con una estilizada estética para todo lo que no sea mostrar lo descarnado de una masacre con todo el realismo y seriedad que merece (sobre todo en las terribles secuencias de ataques a civiles, incluyendo mujeres y niños).

Luego, obviamente, este no es un film de Oscar, sino una de Rambo, y Stallone arma una de acción y aventuras en la que sabe disparar armas de todo tipo y calibre, incluyendo una gigantesca ametralladora con la que el camarada de los talibanes del film anterior ahora extermina sin asco a malvados déspotas del sudeste asiático, y esto a pesar de haber quedado medio chamuscado luego de ser asado vivo con un lanzallamas.

Lo mejor de «Rambo, regreso al infierno», es que además de estar bien filmada, y de tener casi más tiros que las otras tres películas juntas, esta vez el protagonista y director le permite a otros colegas -incluyendo los rebeldes políticamente correctos que luchan por su libertad- hacer tiro al villano, lo que hace menos elemental una película que de todos modos puede pecar de muchas cosas, pero jamas de ser demasiado intelectual.

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