En 1974, pese a los largos años de medicación, los ataques no cesaban; fue entonces cuando los padres de la joven, muy creyentes, solicitaron la intervención del obispo de Würzburg, quien tras varios meses de verificaciones terminó autorizando a los sacerdotes Las sesiones se extendieron hasta julio de 1976 cuando
Tanto los sacerdotes como la familia, que solicitó y alentó el exorcismo (en cuyo transcurso le suspendieron el suministro de remedios), fueron juzgados por homicidio culposo.
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