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7 de enero 2008 - 00:00

Varios museos exhiben sus adquisiciones y donaciones

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«Amanda» del fotógrafo argentino Marcos López, una de las más de 100 obras que el Malba pudo incorporar a su patrimonio gracias a un Programa de Adquisiciones del que participan otras instituciones y empresas.
Los museos, las instituciones y los coleccionistas que en estos días exhiben el arte que compran o aceptan como donación, cumplen un papel crucial: le brindan visibilidad a la producción artística y, en ocasiones, la legitiman con su prestigio.

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El Departamento de Fotografía del Museo de Bellas Artes exhibe las donaciones recibidas entre los años 2005 y 2007. Se trata de 200 obras que pasaron a integrar el patrimonio del MNBA «gracias a la generosidad de los mismos autores, de coleccionistas, instituciones y municipios», según señala la curadora Sara Facio, cuya labor merece ser destacada. Facio supo diseñar una colección modelo, digna del Museo, integrada por obras nacionales e internacionales con un buen nivel de calidad y varias piezas notables, como el «Tulipán melancólico» de André Kertész. Es decir, Facio supo mantener el rumbo y seleccionar qué donaciones debían incrementar la colección de fotografía, mientras en estos últimos años el Bellas Artes solicitó y aceptó de modo arbitrario obras de dudosa calidad, sin méritos suficientes para integrar su patrimonio.

Es preciso reconocer que hay excepciones, como las de Berni, Del Prete, Gyula Kosice, Horacio Zavala, Edgardo Giménez o León Ferrari. Pero lo cierto es que «un comité especialmente designado para juzgar», recomendó en estos últimos tres años el ingreso de más de 2.000 obras de arte al secretario de Cultura de la Nación. Obviamente, la cuestión no es la cantidad, sino la calidad. ¿Cuál es el arte que colecciona un museo carente de espacio, que sólo puede exhibir 700 obras de las 12.000 que posee?. Vale la pena revisar los nuevos ingresos. ¿Quién es el autor y qué valor revisten las 13 esculturas, 1.710 estampas, 66 pinturas, 611 fotografías, 18 dibujos y 13 objetos? Los números no son garantía de nada. Y, como se sabe, no hay artista argentino que no aspire a formar parte del patrimonio del Bellas Artes, rico en obras de Modigliani, Rodin, Degas o Picasso, entre otros grandes. Acerca de las últimas imágenes que ingresaron al patrimonio del MNBA, Facio aclara que «todas son valiosas», pero agradece «la donación del maestro italiano Franco Fontana que legó las cuarenta obras que integraron su exposición individual presentada en 2006». Agrega que, en un gesto inusual, la Municipalidad de Carcarañá donó obras de fotógrafos santafesinos cuya presencia es fundamental en la historia de nuestro país. «A estas imágenes se suman los legados de obras de autores internacionales de la Fundación Luz Austral y las valiosas e históricas fotos donadas por los coleccionistas María Cristina Orive o Guillermo Gasió», concluye Facio, que predica con el ejemplo y ha cedido al Museo obras de gran valor.

En las salas de fotografía del segundo piso se exhibe en la actualidad una selección de 50 obras pertenecientes a los estadounidenses Douglas W. Mellor y Craig Barber, los brasileños Cassio Vasconcellos y Leopoldo Plentz, el suizo Philippe Pache, el canadiense Franck Rodick, el boliviano Freddy Alborta, el coreano Han Sungpil, el francés Emmanuel Sougez, la peruana Verónica Barclay, el italiano Franco Fontana, y los argentinos Eduardo Grossman, Marcos López, Juan Doffo, Dani Yako, Andrea Ostera, Raquel Bordelois y Eduardo Medici, entre otros.

  • Malba

  • También en el Malba exponen durante todo el verano las «Adquisiciones, donaciones y comodatos 2007». Desde el título, que incluye la palabra «adquisiones» que los artistas no escuchan a menudo y suena dulce en sus oídos, la exhibición del Malba marca una notable diferencia con el accionar del resto de los museos argentinos. Se debe tener en cuenta que los museos son -o deberían ser- los escenarios de legitimación y consagración por excelencia, y lo correcto sería que paguen por el arte que atesoran, aunque sea el precio mínimo que se establece para las instituciones. El pago, además de estimular y posibilitar la continuidad de la producción, tiene un efecto demostrativo ante la sociedad y repercute en el mercado. Si los museos aspiran a convertirse en entidades modelo y ayudan a forjar el gusto de su público, no pueden eludir esta responsabilidad. ¿Cuál es el papel que cumplen las instituciones y, cuáles son sus prioridades?. Los interrogantes son insoslayables.

    El Malba ofrece algunas respuestas en la muestra de las últimas compras realizadas en el marco de su Programa de Adquisiciones que exhibe 23 obras de los artistas Sergio Avello, Alejandro Cesarco, Tomás Espina, Mónica Giron, Marcos López, Fabio Kacero, Kenneth Kemble, Hernán Marina, Eduardo Pla, Rogelio Polesello, Liliana Porter, Alejandro Puente, Emilio Renart, Omar Schiliro, Marcia Schvartz, Elaine Tedesco, Víctor Vázquez y Luis Wells, conjunto que se completa con algunas compradas hasta 2006.

    Para empezar, la decisión de adquirir arte no necesariamente está determinada por la buena situación financiera de las instituciones, es el resultado de un plan político, y aunque no se puede negar que disfrutar de un buen presupuesto siempre ayuda, cualquier museo lo puede implementar.

    En el año 2004, con el objetivo de ampliar la colección hacia el arte contemporáneo y completar su patrimonio histórico, el Malba diseñó un Programa de Adquisiciones financiado por la Fundación Costantini, la Asociación Amigos del Malba y un grupo de particulares, fundaciones y empresas que participan de la convocatoria. Y el Programa funciona.

    A estos actores se sumó desde hace tres años arteBA, que invitó al Malba y a otros museos del país a participar del programa Matching Funds de la empresa Zurich, que aporta una suma de dinero con la condición de que las instituciones la igualen o superen para comprar arte durante la Feria. Así, el video «Fox in the mirror -Concert» de Liliana Porter, que se exhibe en la actualidad, fue adquirido con este programa.

    Como un calco del Matching Funds de Zurich, en 2007 el programa de la Fundación American Express aportó al Malba dos fotos de Marcos López, «Amanda», una parodia étnica, y «Héctor - El Mártir», un conmovedor morocho argentino con un cuchillo clavado en el corazón, ambas adquiridas en Buenos Aires Photo.

    En apenas cuatro años, con el Programa de Adquisiciones, el Malba incorporó a su patrimonio más de 100 obras que conforman un amplio panorama del arte contemporáneo argentino. La intención es continuar con esta política. «El interés está focalizado en la adquisición de obras de artistas latinoamericanos, y de determinados argentinos, con el fin de mostrar el desarrollo de su producción en el tiempo», informan.

  • Plan de acción

    Es decir, no se trata de incorporar cualquier obra a la colección: hay un proyecto. En este sentido, el curador del Malba, Marcelo Pacheco, observa la necesidad de «tener una brújula que debe orientar cada decisión de la institución respecto de su política patrimonial», y sostiene que «hay que mantener una posición firme y flexible entre la tensión que provoca la urgencia de la adquisición y los tiempos de reflexión que impone el proyecto como plan de acción integral». En el cuidado catálogo «Arte contemporáneo. Adquisiciones y Donaciones», prologado por Eduardo Costantini y con textos de Pacheco, Inés Katzestein y Santiago García Navarro, figuran en primer lugar, sutilmente diferenciados, los integrantes del Programa, entre otros, el Banco Galicia, Zurich, Juan y Tini Cambiaso, Marta Fernández, Delfina Helguera, Lupita Noble, Teo y Amparo Díscoli, Inés y Edmundo Tonconogui, Gabriel Werthein, Alec y Felicitas Oxenford, Luis y Dominique Parenti, Sofía y Máximo Speroni, Florencia Valls, el galerista Hernán Zavaleta y Teresa Bulgheroni. Luego, les siguen los «Donantes de obras», otro grupo nutrido por artistas como Frances Al s, Gyula Kosice, León Ferrari, Margarita Paksa, Cristina Schiavi, Román Vitali y las familias de Santiago García Sáenz y Alejandro Kuropatwa; además de los coleccionistas Claudia Caraballo, Ricardo Esteves, Eugenia y Eduardo Grüneisen, Luz y Mauro Herlitzka, Felisa y Mario Gradowczyk, entre otros, y varios operadores culturales y galeristas argentinos y extranjeros.

    Cada obra figura en el catálogo con el nombre de quienes aportaron fondos para la compra o del donante, y con un texto explicativo del artista.

    En cuanto a las Donaciones, el Malba recibió este año obras del puertorriqueño Víctor Vázquez, la brasileña Elaine Tudesco, y los argentinos Rogelio Polesello, Luis Wells, Eduardo Plá, Hernán Marina y Sergio Avello, que complementan el recorrido contemporáneo que la colección traza a partir de la década del sesenta. A través del Programa de Comodatos iniciado en 2003, arribaron dos trabajos de Kenneth Kemble, una pintura de Marcia Schvartz, un objeto de Omar Schiliro, un acrílico de Rogelio Polesello y una instalación de Alejandro Puente.

    En la exhibición de este verano se pueden ver obras del arte argentino más actual, como las de Leo Battistelli, Feliciano Centurión, Diego Bianchi, Beto de Volder, Fabián Burgos, Daniel Joglar, Sebastián Gordín, Ruy Krigier, Jorge Macchi, Adriana Pastorino, Cristina Piffer y Adriana Miranda, entre otras.

  • Coleccionista

    Con un título similar, «Adquisiciones recientes / Geometría y abstracción en la Colección de la Fundación», el coleccionista Fito Fiterman invita a la exposición de la Fundación Alon para las Artes que hasta fines del mes de marzo exhibirá en su sede de la calle Viamonte.

    Dedicada a acercar al público parte de sus últimas adquisiciones, «la muestra pone de manifiesto que la compra de obras de arte de artistas argentinos y latinoamericanos, es una forma de contribución para el reconocimiento de sus obras», observa Fiterman. A través de donaciones y adquisiciones, la Fundación exhibe un patrimonio que deja constancia sobre las preferencias de un coleccionista sensible a la tendencia internacional, y al creciente auge de la abstracción bajo la influencia de la Colección Cisneros. Las fichas técnicas, incluyen un registro completísimo de las obras, y aunque no figuran cotizaciones ni precios está la fecha y el lugar dónde se compraron, datos que permiten seguir los pasos del coleccionista por el mundo. Dos dibujos de Kasuya Sakai provienen de la galería Bonino de Nueva York; las obras de Manuel Esnoz, Alfredo Londaibere y Fabián Burgos fueron compradas en Dabbah Torrejón; las fotografías de Celeste Lee Cancela, Jorge Gutiérrez, Natalia Lipovetzky y Javier Soria Vázquez en el atractivo y activo espacio La Baulera de Tucumán; un dibujo de Juan Andrés Videla en la galería Del Infinito; un collage de Roberto Elía y una pintura de Cesar Paternosto en La Rouge, y una madera de Bastón Díaz en Daniel Mamán.

    Luego, el coleccionista compró un Gonzalo Fonseca en una subasta de Christie's, un Marcelo Bonevardi en otra de Sotheby's, un bronce de Curatella Manes en un remate de Sarachaga y varias obras de Carlos Alonso y de Policastro en los remates de Roldán. Se suman además las obras abstractas de Ari Brizzi y Mc Entyre.

    En suma, estas muestras no sólo ofrecen un paisaje de las vertientes contemporáneas sino además de los diversos criterios de selección, son referentes imperdibles para el coleccionista. El Museo de Arte Moderno de Nueva York también aporta lo suyo con la exhibición «Nuevas perspectivas en el arte latinoamericano, 1930-2006, selección de una década de adquisiciones», donde figuran los argentinos Xul Solar, Gyula Kosice y Víctor Grippo, y las obras de Eduardo Stupía, León Ferrari y Alejandro Puente, que el curador de la muestra, Luis Pérez Oramas, compró en la última Feria arteBA.
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