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7 de enero 2008 - 00:00

Vaz perpetuó la saga de grandes marinistas

Sus pinturas del riachuelo o las del mar mediterráneo son las preferidas de los coleccionistas

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El puerto boquense según Oscar Vaz, quien junto a Benito Quinquela Martín son los pintores de temas portuarios más consecuentes y originales, por lo que sus obras son muy demandadas en el mercado.
Oscar Vaz es uno de los artistas que más éxito han tenido en su trayectoria en la historia del arte argentino. Las obras que integraban sus exposiciones eran arrebatadas por el público y su nombre era un clásico en Galería Argentina, una de las más prestigiosas salas de arte de Buenos Aires hasta la década del 70. Junto con Benito Quinquela Martín han sido los artistas que han desarrollado el tema portuario con mayor asiduidad y originalidad

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Sus temas del Riachuelo, del barrio de Barracas y también las obras realizadas en Barcelona y en el Mar Mediterráneo son las preferidas de los coleccionistas. En los veranos viajaba a Pinamar y Mar del Plata, y la banquina de pescadores de esta última ciudad es uno de los clásicos de su producción. Supo recrear el sol pleno del puerto de Mar del Plata, con los cascos coloridos de las lanchas pesqueras reflejándose en el agua, y los rudos trabajadores del mar.

  • Revelación

  • Oscar Vaz nació en Buenos Aires el 10 de octubre de 1909, en el barrio de Barracas, en una familia de inmigrantes andaluces.

    Recorrió los muelles desde niño, acompañando a su padre en su tarea de despachante de aduana, y así comenzó su amor por el Riachuelo. En 1940, Justo Lynch, el pionero de nuestros marinistas, descubrió sus trabajos en una exposición realizada en los salones del Club de Barracas. Entusiasmado, quiso conocerlo, y desde entonces fue su maestro.

    En 1946 inauguró su primera exposición individual, presentando un conjunto de marinas que la crítica y el público recibieron con entusiasmo. Al cumplir 50 años viaja a Europa. Bajo el auspicio del Consulado General de la República Argentina se presentan 33 obras en una galería de Barcelona. Allí, además, pintó bellísimas playas y puertos. Expone también en Perpignan (Francia) y en Gerona (España). Falleció en Buenos Aires, a los 78 años, el 13 de noviembre de 1987. Tuvo solamente una hija y dos nietos, a los que tantas veces retrató en los muelles.

    En subastas públicas se venden aproximadamente un centenar de obras por año y Vaz es de los artistas más demandados del mercado, siendo las realizadas en las décadas del 50 y 60 las preferidas. Sus precios fluctúan entre los 20.000 dólares para las obras de 90 x 110 centímetros y los 1.000 dólares para las obras más pequeñas de 24 x 30 centímetros. En 1985 una obra de 50 x 60 centímetros valía 1.200 dólares, hoy, veinte años después una obra de medidas similares vale ocho veces más.

    A veinte años de su muerte son pocas las muestras que se han realizado de sus obras, ya que al ser tan demandado pocos marchands o galerías atesoran una cantidad importante de sus obras.

    El hecho de haber sido un hombre exitoso en vida es algo peligroso en nuestro país, lleno de celos y envidias. Muchos pensaban que su éxito se debía a que contemplaba el gusto del público, pero si vemos su trayectoria de 40 años, siempre fueron los mismos temas y fue quizá quien mejor interpretó los grises de La Boca. La calidad de su obra es indiscutible; es el seguidor de la saga maravillosa de nuestros marinistas que comenzara Eduardo de Martino, continuara Justo Lynch y perpetuara Oscar Vaz.

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