Richard Gere (uno de los seis actores que encarnan a Bob
Dylan en «I’m not there»), con el director del film Todd
Haynes.
Venecia (ANSA) - El film «I'm not there» de Todd Haynes, sobre la vida y obra del cantautor Bob Dylan, decepcionó ayer en el Festival de Venecia, pese a que era muy esperado, y algo similar sucedió con «Il dolce e l'amaro» de Andrea Porporati, un relato de la influencia de la mafia en un joven. Tampoco convenció mucho «Bangbang wo aishen», segundo largometraje como director del actor fetiche de Tsai Ming Liang, Lee Kang Sheng.
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Christian Bale, Cate Blanchett, Richard Gere, Heath Ledger, Ben Whishaw y Marcus Carl Franklin encarnan cada uno un momento de la vida del cantautor folk más importante del siglo XX.
El director dijo que no quiso reducir la figura de Dylan a un tipo de fácil definición y entregar una idea de lo complicado que es categorizar a este músico. La elección más extraña, desde luego, fue la de una mujer, Cate Blanchett.
«Cate estaba aterrada. Me dijo muchas veces que era un desafío escalofriante para ella», dijo Haynes a periodistas. «Creo que le tomó mucho tiempo comprometerse con el papel y ella es una actriz muy ocupada y tenía que arreglar su agenda, pero creo que en gran parte fue por temor, lo que es completamente entendible», dijo Haynes.
En el film, Blanchett interpreta a Dylan cuando impresionó a sus seguidores con su música y luchó con los medios por calificarlos como un cantante de protesta. En las secuencias en blanco y negro, el cabello de Blanchett es oscuro y esponjoso, y adopta algunos de los gestos de Dylan, aunque la interpretación no es exacta.
Sin embargo, la prensa en general juzgó que el recurso de los múltiples actores desorienta más al espectador, sobre todo para quien desconoce secretos y misterios del personaje, como ocurre frecuentemente fuera del ámbito musical de Estados Unidos.
Haynes, 46 años, es famoso por su capacidad de recrear con originalidad e inventiva mundos y ambientes del pasado: en «The Karen Carpenter Story» lo hizo con la vida de la cantante usando solo muñecas Barbie, en «Velvet Goldmine» reinventó el brillo del glamrock de los 70 y en «Lejos del paraíso» los dramas femeninos de los 50. En «I'm not there», junto a Oren Moverman, escribió un guión que es un rompecabezas de citas de Dylan, desde las letras de las canciones a las opiniones, declaraciones y entrevistas que hizo a lo largo de toda una vida.
Porporati, de 43 años, novelista y guionista (escribió « Lamerica» de Gianni Amelio y tres episodios de «La piovra» en televisión), vuelve en «Il dolce e l'amaro», su segunda obra, a ese mundo de la mafia que es su especialidad. El film cuenta la vida de Saro Scordia (Luigi Lo Cascio), hijo de un mafioso de tercer orden, muerto como héroe durante una revuelta carcelaria, y que es adoptado por un miembro de la cúpula de la delincuencia organizada siciliana.
Lo dulce y lo amargo del título se refiere a las ofertas de la vida que hay que aceptar, juntaso separadas, y es lo que se ve obligado a hacer el protagonista, renunciando a un gran amor (Donatella Finocchiaro).
Narrado con esa linealidad característica del lenguaje televisivo, «Il dolce e l'amaro» no agrega nada a ese filón del cine italiano que cuenta con verdaderas obras maestras, y al que no aspira ciertamente el film de Porporati, que fue recibido con un silencio ensordecedor en la proyección anticipada para la prensa.
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