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11 de abril 2007 - 00:00

"Wattstax", una gema a descubrir

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Albert King en una escena de «Wattstax».
Entre las casi 500 películas del Bafici, la mejor puede pasar inadvertida. En todo caso, el público que adhiera al género documental, el blues, la cultura negra, el soul, la comedia corrosiva y la restauración de material fílmico no debe dudar: la joya de este festival es «Wattstax», el poco conocido film de Mel Stuart sobre el concierto que en 1972 ofrecieran músicos como Isaac Hayes, Albert King y Rufus Thomas en un estadio del barrio negro de Watts, Los Angeles, epicentro de los peores disturbios raciales de 1965,

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Convocados por obras benéficas del pastor Jesse Jackson, los músicos del sello discográfico de Memphis Stax Records, que por ese entonces llegaba a niveles de popularidad similares e inclusive superiores a sus competidores de Detroit, Tamla Motown.

La celebración de la negritud reunió 115 mil espectadores mayormente afroamericanos, custodiados por policías de exclusiva raza negra, y hasta el personal técnico del documental a filmarse por el director de la versión original de «Willy Wonka y la fabrica de chocolate», Mel Stuart (nominado al Oscar por el documental sobre el asesinato de Kennedy, «Four Days in November»).

La película contó con fotografía de John A. Alonzo («Barrio Chino» de Roman Polanski) y Larry Clark ( luego realizador del polémico film «Kids»), e incluyó una de las primeras actuaciones importantes para cine de Richard Pryor, que como monologuista ofrecía ácidos comentarios sobre los distintos temas sociales hilvanados en el film a partir de cada acto musical, que incluyen algunos de las mejores performance de soul, funky y blues jamás filmadas, incluyendo impresionantes versiones en vivo de los temas de la partitura ganadora del Oscar de Isaac Hayes para el policial «Shaft», especialmente el «Theme from SHaft» y «Soulsville».

El sello Stax estaba por pasar por una extraña serie de manejos comerciales surgidos de la transformacion de una pequeña firma familia del barrio negro de Memphis, en un gigante conglomerado millonario surgido de fusiones con Paramount y Gulf + Western, culminando en uno de los primeros escandalos al estilo Enron de la historia.

Los primeros sintomas de estos problemas influyeron negativamente en la distribución de «Wattstax» que, sometido a juicios, perdió los dos temas de Hayes del montaje y no fue exhibido tan masivamente como se esperaba. El paso de los años y la sucesión de juicios de las empresas que se pasaban el film de mano en mano casi hicieorn desaparecer las copias, hasta que el equipo de restauradores de la trilogía original de «Star Wars» le puso fin a las desventuras de esta obra maestra del rockumental consiguiendo un nuevo negativo, que incluía el final cortado y que remasterizaba el sonido utilizando la moderna tecnología digital.

Nunca estrenado en la Argentina, «Wattstax» puede verse en esta edición en 35 mm gracias al esfuerzo por encontrar una copia en fílmico, y el jueves pasado las ventajas de esa obsesión puedieron disfrutarse en la primera exhibición del film en el Atlas Santa Fe en una impecable proyección que no contó con la convocatoria masiva de tantos otros films de menor interés.

La función de hoy a las 23.30 en el Abasto es la última oportunidad de verlo. Quien crea que conoce lo que es el funky debería ver para creer el verdadero motín provocado entre un público desbordado por Rufus Thomas y su «Do the Funky Chicken», y los amantes del blues jamás querrían perderse la mejor performance de Albert King, «I'll Play the Blues for You».

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