La presentación del nuevo Roadster de Tesla generó una reacción dividida en Wall Street. El deportivo eléctrico, equipado con tecnología desarrollada junto con SpaceX y con capacidad para realizar maniobras aéreas controladas, despertó entusiasmo entre algunos inversores, aunque también reabrió las dudas sobre su impacto real en los ingresos de la automotriz.
Tesla Roadster: Wall Street reaccionó con cautela al nuevo auto de Elon Musk
La principal duda de los analistas es si el deportivo podrá convertirse en un motor significativo de crecimiento para Tesla.
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La principal duda de los analistas es si el deportivo podrá convertirse en un motor significativo de crecimiento para Tesla.
El viernes 16 de octubre, las acciones de Tesla llegaron a subir cerca de 5% en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, impulsadas por la presentación del vehículo y las especulaciones sobre una posible integración con SpaceX.
Sin embargo, durante la jornada la cotización perdió impulso y llegó a registrar retrocesos, una señal de que el entusiasmo tecnológico no se tradujo en una valoración unánime sobre sus perspectivas comerciales. Las acciones de SpaceX también registraron caídas durante la rueda.
Un lanzamiento que no garantiza mayores ingresos
La principal duda de los analistas es si el deportivo podrá convertirse en un motor significativo de crecimiento para Tesla. Por su posicionamiento de alta gama y su volumen de producción previsiblemente reducido, las ventas del modelo difícilmente modificarán de manera sustancial los resultados de la compañía.
Morningstar estima que el Roadster podría registrar menos de 2.000 entregas anuales una vez que alcance una producción estable. Su analista Seth Goldstein mantuvo una valoración razonable de u$s450 por acción, al considerar que los títulos cotizaban aproximadamente 20% por debajo de ese nivel.
JP Morgan, en tanto, reiteró su recomendación neutral y un precio objetivo de u$s415. El banco señaló que Tesla todavía no había comunicado detalles relevantes, como el precio definitivo del vehículo, la capacidad de su batería, la autonomía y los volúmenes de producción previstos.
El retraso también constituye un factor de cautela. El Roadster había sido presentado inicialmente con entregas previstas para 2020, pero su producción quedó postergada hasta 2028. Para los inversores, la capacidad de Tesla para cumplir con ese calendario será tan importante como las innovaciones exhibidas durante el lanzamiento.
La tecnología y la posibilidad de una fusión con SpaceX
Más allá de las ventas potenciales, el anuncio volvió a colocar en primer plano la capacidad de ingeniería de Tesla y su vínculo con SpaceX. La demostración reforzó las especulaciones sobre una eventual fusión entre ambas empresas, una posibilidad que ya había ganado atención tras análisis recientes de Barclays.
El atractivo de una operación de ese tipo estaría relacionado con la integración de tecnologías, especialmente en inteligencia artificial, automatización y sistemas avanzados de ingeniería. No obstante, hasta el momento no existe un anuncio oficial de fusión.
El analista Garrett Nelson, de CFRA, adoptó una postura más optimista después de la presentación y elevó su precio objetivo para Tesla de u$s385 a u$s475 por acción. Su evaluación se apoyó en la recuperación del atractivo tecnológico de la compañía y en las expectativas de una mayor integración entre los negocios de Elon Musk.
En contraste, otros analistas mantienen una visión más prudente y advierten que la presentación no resuelve los desafíos comerciales de Tesla.
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