El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tenemos ayunistas de 39 días. Están exiliados dos ex presidentes constitucionales. Una es Isabel Martínez de Perón, a quien este gobierno jamás invita a ningún acto -ni a los de recordación de su fallecido esposo- y la ignora como si no hubiera asumido con urnas legítimas. El otro -no menos constitucional y en comicios más sanos que el último vivido por el país- es Carlos Menem, acusado de hechos no probados, lo cual llevó al gobierno de Chile a rechazar, por jurídicamente ridículo, un pedido de extradición por un juez argentino. La persecución y obligado exilio a este ex mandatario constitucional fue calificada de «exagerada» hasta por Eduardo Duhalde, su adversario que le entrampó la última interna, que el riojano hubiera ganado, y con ello la presidencia que hoy ostenta Néstor Kirchner. La cuenta en Suiza fue admitida por el exiliado por lo cual, por ejemplo, es ciertamente ridículo que un juez quiera interrogarlo y más estando justificado que el monto original de esa cuenta proviene de una indemnización reparatoria que le pagó el Estado nacional por 5 años de detención injusta, dispuesta por los militares del Proceso. Por tanto, está exenta de carga impositiva de ganancias no declaradas ya que no corresponde ese pago en indemnizaciones (ya hemos dicho que Menem es el argentino con más años de prisión por razones políticas en la Historia Argentina después del general José María Paz, durante la dictadura de Juan Manuel de Rosas en el siglo XIX). El juez actuante logró, con el auxilio de desconocidos «expertos», algo imposible de determinar por la infinidad de variables del que opera en inversiones: cuánto pudo rendir en intereses el monto original de la indemnización durante 15 años de inversión.Todo análisis de ese tipo es subjetivo y por tanto ilegal ya que nadie puede ser condenado por algo aleatorio. Lo único que le correspondería saldar a Menem es el poco serio «impuesto a la riqueza» (un «argentinismo» inexistente en otros países, que significa doble imposición al ganar el dinero y luego al mantenerlo como legítimo ahorro, mientras que quien lo dilapidó en juego o vicios entonces no paga nada). En consecuencia por «riqueza», emanada de esa cuenta, el ex mandatario debería una nimiedad. Como es endeble y política la acusación -la Justicia argentina lo sabe por lo cual no insistió ante Chile- se trata de resucitar otro invento político: «venta de armas a Ecuador», tema burdo del cual el riojano ya fue absuelto hasta por fallo vinculante de la Corte Suprema.
Hay, para contribuir a ese clima enrarecido, revistas repudiadas desde la Casa Rosada, como «Noticias». Hay decenas de periodistas a los que se les niega información oficial. Hay hombres que difunden opiniones, como Mariano Grondona, José Espert, Daniel Artana, Miguel Broda, Juan Bour y otros, denostados por la Casa Rosada. No se respira bien hoy la libertad.
Los enviados de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que vendrán a informarse al país, aunque se limitarán a «prensa», son ejemplo de esa creciente imagen de alteraciones a la Democracia que vive la sociedad argentina.
Deberían los investigadores de la SIP averiguar quién es hoy el periodista que más dinero gana en la Argentina porque delinea bien la situación. Si lo hacen, se encontrarán con el nombre de Horacio Verbitsky. Cobra desde una fundación norteamericana alimentando todavía el fantasma de los militares latinoamericanos golpistas como sucedió hace tres décadas. Además, percibe por una columna dominical -dicen que sólo en parte redacta- como si fuera una colaboración exclusiva mundial cuando menos del escritor Umberto Eco. Es comprensible: Verbitsky le asegura al diario «Página/12» tanta publicidad oficial, pese a su reducida venta de ejemplares, como si fuera el
Dejá tu comentario