La de ayer es la novena internación que sufre Juan Pablo II. Por dificultades respiratorias agravadas por el mal de Parkinson, se le realizó una incisión en la tráquea y se le insertó una cánula por la que respira. La operación fue calificada de «sencilla», pero sus condiciones generales agravan los pronósticos. No descartan que en algunos días vuelva a respirar por la vía habitual. Dicen que tras la anestesia se despertó de buen humor y está lúcido. La Iglesia Católica pidió a los fieles que oren por el Pontífice. En medio del dolor que causa el sufrimiento del Papa, se vuelve a hablar de los sucesores.
El funcionario italiano Gianni Letta y el profesor Catanati, director del Policlínico Gemelli, informan a la prensa sobre la salud del Pontífice. Todas las miradas de los fieles se dirigen a la habitación del décimo piso, que alberga a Juan Pablo II.
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El Papa, de 84 años, fue informado sobre la necesidad de la operación, que consintió, y fue intervenido de las 20.20 a las 20.50. «La evolución posoperatoria es regular», agregó Navarro Valls, quien aseguró que el pontífice pasará la noche en su habitación del hospital.
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