Juan Carlos Blumberg reveló ayer que hubo siete secuestros en los últimos días, algunos de ellos ocultos hasta ahora. Se sabe que hay otros tres casos más, uno ocurrido ayer. Es una cifra muy preocupante si se agrega que hay una crisis manifiesta en el área Seguridad que maneja León Arslanian. Hay sensación de que no se reprimen los delitos más graves, lo que quedó manifiesto anoche en la marcha por la liberación de la hija del empresario Nine, de Moreno. El ministro bonaerense polemizó ayer agriamente con Blumberg, que lo acusó de cobrar fondos reservados y de tomarse vacaciones en plena ola criminal. La sucesión de purgas debilita además a las fuerzas policiales que deben reprimir. Ayer se esclareció un secuestro cometido por una banda de peruanos que fueron detenidos después de un fuerte tiroteo en Escobar y en la Capital, adonde habían capturado a la víctima. Esa banda se movía con gran descaro en un vehículo con patente de ese país ¿Saben bandas extranjeras ya que la Argentina es un territorio de oportunidades para el crimen? La preocupación alcanzó al propio Néstor Kirchner, que sigue el caso Nine hora a hora. Hubo un cambio notable: la banda de peruanos fue capturada por la Policía Federal al interrumpir el pago del rescate. Es un giro en la política de actuar después del hecho, que había consagrado Arslanian. Este ministro había prometido en almuerzo del Colegio de Abogados que en seis meses terminaría con los secuestros. Falta poco para que se cumplan y ayer reconoció que para él la Policía de Buenos Aires «es inmanejable».
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