1 de septiembre 2004 - 00:00

Nuevo astillero, único en Latinoamérica

En los noventa, al amparo de la Ley 24.045, se impuso la etiqueta de «sujetas a privatización» a la totalidad de las empresas del Ministerio de Defensa y bajo ese paraguas se liquidó el astillero Domecq García, un complejo industrial de la Armada que en tiempos de Emilio Massera alumbró el desarrollo y construcción de submarinos bajo patente de Alemania. Ahora, Néstor Kirchner, urgido por la necesidad de generar fuentes de trabajo y mostrar independencia de poderes internacionales alienta un proyecto más ambicioso dentro de la política de producción para la defensa. José Pampuro, el ministro del área, promovió y Kirchner estudia anexar la planta de Tandanor, el astillero de dársena norte, y el Syncrolift, plataforma de elevación de buques, a las instalaciones del astillero Domecq García que se reinaugurá mañana en un acto que tuvo ya sobresaltos políticos.

Carlos Kunkel
, subsecretario general de la Presidencia, revisó palmo a palmo, ayer, el predio del astillero donde se llevará a cabo el corte de cintas. La animación popular a cargo de bombistas, intendentes duhaldistas del conurbano seguidores de Luis D'Elía y agrupaciones varias rondarían las 5.000 personas, obligando a repasar los mecanismos de seguridad para el acto. Una numerosa guardia de marinos hizo lo propio, no sea cosa que picardías de la política opaquen la ceremonia de creación de este polo de industria naval.

• Deuda

Innumerables carpetas con antecedentes del caso circularon por las oficinas del Ministerio de Defensa, pues había que dar con los argumentos de peso para corregir el dato administrativo. Y son algo más de 40 millones de dólares. Esa sería la cifra que adeuda la empresa Indarsa -concesionaria de Tandanor- al Estado nacional (Ministerio de Defensa) y el camino idóneo para que Pampuro intente recuperar la playa de maniobras y la plataforma de 15.000 toneladas de capacidad de elevación (Syncrolift) de Tandanor para los activos de su cartera. Durante la gestión de Erman González en Defensa, entre 1991 y 1993, el gobierno vendió Tandanor -un taller de reparaciones navales que pertenecía a la Armada- al consorcio Indarsa por un total de u$s 59.760.000, sólo se abonaron poco más de 7 millones. Hay una causa abierta en la Justicia Federal y un frondoso expediente en la Oficina Anticorrupción en donde se involucra a esos actores que respaldarían la iniciativa política de Defensa de recuperar la producción militar. El astillero Domecq García tiene dos naves cubiertas con capacidad para trabajar las 24 horas en dos sumergibles pero no puede sacar nada del agua pues no tiene espejo propio y carece de diques. La única opción viable es la sinergia entre la capacidad instalada del Domecq García, la mano de obra calificada y la facilidad que brinda el Syncrolift de Tandanor para poner «en seco» buques o submarinos de hasta 15 mil toneladas. Desde que ingresó el submarino Salta al Domecq García para mantenimiento y cambio de baterías, hubo un impulso regional de Pampuro ofreciendo sus instalaciones a marinas que cuentan con submarinos convencionales. Tres embajadores, el de Brasil, el de Venezuela y el de Perú, visitaron recientemente lo que quedó del Domecq García luego del desguace ordenado por el entonces ministro Jorge Domínguez. En esos países aún se mantienen operativos sumergibles de características semejantes a las de los tipo 209 fabricados bajo licencia de Thyssen para la Armada Argentina. Pero en contrataciones sensibles rige la misma máxima que usan los inversores extranjeros: la confianza externa va en línea con el retorno de los capitales nacionales. Es decir, quieren ver el resultado de la reparación del Salta de la Armada Argentina para confiar sus propias naves al know how criollo. Hubo demoras en la reparación del Salta por impugnaciones cruzadas entre varios oferentes, por caso Tandanor y Corporación para la Defensa del Sur (Codesur) SA, la firma de Mario Montoto. Néstor Kirchner y sus invitados verán el casco pintado del Salta pero aún no se definió la colocación de las baterías, el alma del sumergible, que permite la navegación en inmersión sin generar ruido.

Dejá tu comentario

Te puede interesar