El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente entre las mujeres en Argentina. Según datos oficiales difundidos por el Ministerio de Salud en octubre, durante 2024 se estimaron 20.750 nuevos casos en el país y se registraron 5.912 muertes por esta enfermedad.
La detección temprana sigue siendo clave. Cuando se identifica en una etapa inicial y recibe tratamiento oportuno, las probabilidades de curación pueden superar el 90%. La campaña informativa de PAMI apunta a que las personas afiliadas reconozcan cambios en las mamas, sepan cuándo consultar y conozcan los estudios disponibles.
La obra social advierte que el cáncer puede aparecer a cualquier edad, aunque el riesgo aumenta a partir de los 50 años, y que la ausencia de síntomas no descarta la enfermedad.
Qué cambios pueden ser una señal de alerta de cáncer de mama
Uno de los signos más conocidos es la aparición de un bulto o engrosamiento en la mama. Puede no causar dolor y detectarse al tocar la zona, pero no todos los nódulos son malignos. Ante un cambio nuevo, la recomendación es consultar con un profesional para determinar si hace falta hacer estudios.
También conviene prestar atención a la aparición de un ganglio aumentado de tamaño en la axila, modificaciones en el tamaño o la forma de una mama y cambios en la piel. Los hoyuelos, el enrojecimiento, las grietas o una textura similar a la piel de la naranja son señales que requieren evaluación médica.
Otras alteraciones pueden aparecer en el pezón o la aréola, como una retracción reciente, cambios en su aspecto o la salida de líquido anormal. La presencia de secreción con sangre también requiere una consulta.
Estos síntomas no confirman por sí solos un diagnóstico. Pueden responder a distintas afecciones, pero es importante no atribuirlos automáticamente a un problema menor ni esperar a que desaparezcan.
Además, la enfermedad puede desarrollarse sin señales evidentes durante sus primeras etapas. Conocer el aspecto habitual de las mamas sirve para advertir modificaciones, pero no reemplaza los controles médicos ni los estudios por imágenes.
A qué edad se recomienda hacer una mamografía
La mamografía es uno de los principales estudios para detectar el cáncer de mama en etapas tempranas. Se trata de una radiografía que permite identificar lesiones pequeñas que todavía no pueden palparse durante un examen físico.
El Ministerio de Salud de la Nación recomienda que las mujeres de entre 50 y 69 años, sin síntomas ni antecedentes personales o familiares de cáncer de mama, se realicen una mamografía cada uno o dos años.
En personas menores de 50 o mayores de 69, la conveniencia del estudio debe evaluarse con el equipo de salud, según sus antecedentes y características individuales.
La edad no es el único factor que se tiene en cuenta. Quienes tienen antecedentes familiares importantes, especialmente en familiares de primer grado que tuvieron la enfermedad a una edad temprana, pueden necesitar un esquema de controles diferente.
También requieren una evaluación más rigurosa las personas que ya tuvieron cáncer de mama o presentan ciertas variantes genéticas, como BRCA1 y BRCA2.
Cómo acceder a la atención a través de PAMI
Las personas afiliadas pueden consultar las especialidades médicas y los estudios de diagnóstico disponibles a través de la cartilla de PAMI. La obra social permite buscar prestadores y centros de diagnóstico por imágenes, y señala que para la atención con un especialista se debe contar con el DNI, la credencial y la Orden Médica Electrónica cuando corresponda. La orden también puede consultarse desde la aplicación de PAMI.
Para conocer los prestadores disponibles, se puede ingresar a la cartilla médica oficial de PAMI. La disponibilidad de turnos y las indicaciones para hacer una mamografía deben verificarse con el prestador correspondiente y el equipo médico.
La obra social también cuenta con el Plan Integral de Cuidado y Tratamiento Oncológico (PICTO), destinado a afiliados con diagnóstico confirmado de una enfermedad oncológica que cumplen los criterios de ingreso.
El programa brinda atención prioritaria y especializada durante el tratamiento. El acceso se gestiona a partir de las prestaciones oncológicas registradas en el sistema de PAMI y queda sujeto a evaluación.