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En su huida, los maleantes dejaron en el banco un artefacto explosivo, similar a una granada de guerra, que fue retirada por efectivos de la División Explosivos, que comprobó que estaba desactivada.
El caso comenzó el domingo pasado, cuando la mujer abandonó su casa en el partido de Tigre, donde vive con sus cuatro hijos y su madre, para dirigirse a su trabajo en un quiosco.
Según la Policía, la joven está separada de su marido y es empleada en un quiosco, donde trabaja seis días por semana.
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