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Le llevó una hora y cuarentaminutos exactos al fiscal exponer el alegato con el que detalló los tres puntos en los que cree que se comprobó el supuesto enriquecimiento ilícito de la ex secretaria de Recursos Naturales. Casi monocorde, Amirante enumeró los tres hechos que María Julia no pudo comprobar: 1) el ingreso de 500.000 dólares por honorarios de Astilleros Alianza; 2) el de 622.000 dólares de fondos reservados, y 3) el de dividendos por venta de acciones de Pincar SA -una firma familiar-. Los otros tres puntos en juego -herencia de sus padres, división de bienes por divorcio y honorarios de Estibajes Norteno los tocó.
Amirante no cambió el tono con el que había iniciado su speech para decir que el contrato entre María Julia y Astilleros Alianza posee «serias fallas formales», por lo que concluyó que «no existió». «Estamos en presencia de un engaño en la confección de este convenio, las facturas y los recibos», sentenció el fiscal.
Con un cuarto intermedio de tres horas de separación, Bisserier inició su alegato un tanto pesimista y con preguntas. «El primer juicio ha sido social», dijo, mostrándose suelta y locuaz y luego se preguntó: «¿Se está juzgando un delito o un pecado»? Incluso le mojó la oreja a Amirante -«me congratulo con que ésta es una exposición oral y no un trabajo por escrito», le dijo al acusador, quien había leído su alegato-.
Bisserier desplegó su verborragia durante casi tres horas, con la que pidió la absolución de María Julia y llenó de críticas a Juan José Galeano -juez durante la instrucción-.
Irónica, la «defensora de pobres y ausentes» sostuvo que «la pluma» del magistrado se basó en un «código procesal paralelo, virtual y mutable-.
Además, la defensora sacó a relucir una presentación realizada ante la Corte Suprema en la que pide la nulidad de lo actuadopor el contador
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