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La medida fue tomada por el juez de Instrucción porteño Eliseo Otero, quien procesó y además trabó un embargo de 200 mil pesos a cada uno de los imputados, identificados como Walter Ramón Leiva, Víctor Eduardo Fabro Ojeda y Sergio Aníbal Grigoriew.
Un cuarto acusado del hecho es menor de edad, motivo por el cual el magistrado lo puso a disposición de la Justicia de Menores.
El episodio ocurrió durante un asalto cometido el 22 de abril último en una casa situada en Miranda 5545, de Villa Luro, y las víctimas fueron el suboficial mayor retirado de la Policía Federal Oriente Nelson Herrera, de 65 años, y su hijastro, Daniel Di Candia, de 33.
Para el juez Otero, Leiva y Fabro Ojeda fueron quienes mataron a Herrera y atentaron contra la vida de su hijastro, mientras que a Grigoriew lo consideró "partícipe necesario" de esos delitos.
El hecho se inició durante la mañana de ese día cuando Herrera se disponía a salir de su casa y, según la pesquisa judicial, fue sorprendido por Leiva, Fabro Ojeda y el menor, quienes lo amenazaron con armas largas para que los dejara entrar a la casa a robar.
Grigoriew, en tanto, esperaba a sus cómplices a bordo de un Ford Taunus blanco, con el motor encendido, detenido a escasos metros del domicilio de las víctimas, según las pruebas obtenidas en la causa.
De acuerdo a la pesquisa, Herrera comenzó a forcejear con Fabro Ojeda, momento en que Leiva abordó el Chevrolet Corsa de la víctima con intenciones de huir.
Pero cuando el suboficial y su hijastro intentaron evitar el robo del auto fueron atacados a balazos por Leiva, según la resolución judicial.
A raíz de ese ataque, el suboficial murió de un tiro en el pecho y su hijastro sufrió graves heridas al recibir tres impactos.
En base al análisis de la declaración de testigos y el entrecruzamiento de llamadas telefónicas entre los sospechosos, el juez Otero concluyó que los cuatro detenidos participaron del hecho.
"Resulta indudable -expuso el magistrado- la participación de los imputados por la incesante intercomunicación que existió entre todos ellos", no sólo el día del hecho, sino en los anteriores y posteriores.
El juez recordó, además, que Leiva fue reconocido en rueda de personas por el hijastro de Herrera y que el Ford Taunus de Grigoriew fue hallado en un taller mecánico donde había sido llevado para que se cambiara su apariencia.
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