En el origen de “La caída”, coproducción méxico-argentina disponible en salas y plataforma, hay dos mujeres fuertes; la actriz Karla Souza, que cuando jovencita debió soportar los manoseos de un productor, y la nadadora olímpica Azul Almazán, que a los 19 años, molesta por los masajes excedidos, las desnudeces y el alcohol del gimnasio, se dijo “esto no tiene nada que ver con el deporte” y denunció a su entrenador. Ellas impulsaron “La caída”. Lucía Puenzo se sumó al proyecto. Llevó de acá una coguionista, un director de fotografía (su hermano, Nicolás), sonidista y editor. Llevó también su sentido de las tensiones, y de las tentaciones, de ese encuentro con el demonio que puede aparecer tras la inocente admiración, como le pasaba a la niña de “Wakolda”, su mejor película hasta ahora.
“La caída”: tensa historia sobre un instructor abusador
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En este caso, Karla Souza, también productora, encarna a una joven clavadista que ha tenido algo con su manager, y soporta el mal ambiente solo por el sueño de la medalla olímpica, y porque el hombre es mala persona pero buen instructor. Hernán Mendoza interpreta a ese personaje que sabe llorar dolorido, ofendido, cuando se lo acusa, y tiene mañas de seductor cuando está en su ambiente. Ahora una chiquilina ambiciosa está por caer gustosamente en su trampa. La experta y la nueva se preparan juntas para la competencia de salto sincronizado desde un trampolín de 10 metros. Van a ir a Grecia. Y un sorpresivo gesto va a ser liberador. E imperdonable (dicho sea de paso, un gesto que recuerda un poco al de Nick Nolte en “North Dallas Forty”, claro que haciendo otro deporte, y acosado por los apostadores). Azul Almazán aparece en una escena, como instructora. Siempre es bueno mostrar estas historias.
P.S.
“La caída” (México-Argentina-EE.UU., 2022). Dir.: L. Puenzo. Int.: K. Souza, H. Mendoza, D. Ebergenyi.




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