En la calle Espinosa, en Caballito, una fachada cubierta de flores anticipa que detrás de la puerta hay una propuesta fuera de lo habitual. Alicia y el Gato nació de la iniciativa de María Brava y Alexandra Grazie, dos emprendedoras rusas radicadas en Argentina que decidieron combinar gastronomía y entretenimiento en un mismo lugar. María venía del desarrollo de proyectos temáticos y Alexandra, médica de profesión, había trabajado en Estados Unidos antes de incursionar en el mundo gastronómico. Juntas dieron forma a un restaurante donde la cocina artesanal tiene tanto protagonismo como la ambientación, con una carta que acompaña distintos momentos del día y un espacio pensado para todas las edades.
Alicia y el Gato, en Caballito: Dirección: Espinosa 79.
El mundo de Alicia cobra vida apenas se cruza la entrada. Los pasadizos en blanco y negro juegan con la percepción, los pisos ajedrezados conducen hacia rincones de un bosque encantado y, entre paredes cubiertas de rosas, aparecen hongos, piezas de ajedrez y puertas que despiertan la curiosidad. Lámparas, mobiliario y vajilla temática acompañan una puesta que también incluye personajes caracterizados como Alicia, el Conejo y el Gato.
Pero la propuesta no termina en el salón. En el segundo piso funciona un espacio dedicado a talleres y actividades recreativas, con una agenda que reúne manualidades, juegos, espectáculos de magia y dinámicas variadas, cuya programación se puede consultar en las redes del restaurante. También se organizan cumpleaños y encuentros privados.
Las actividades recreativas para los chicos.
Qué pedir en Alicia y el Gato
La carta funciona bajo un concepto all day, con elaboraciones artesanales y producción propia de panificados, pastas, pizzas y pastelería. Para comenzar el día o aprovechar en el brunch, una de las opciones es el avocado toast, con pan de campo, guacamole, huevo soft y semillas de sésamo. También está el croissant prensado, con jamón, queso gouda y miel, y la factura de Moscú, elaborada con una masa de manteca y leche, de textura esponjosa y ligeramente hojaldrada.
La panadería merece especial atención. Panes de masa madre, de campo y de centeno, así como variedades con especias y albahaca, también se comercializan vía take away. Es una producción que se luce en sándwiches como el bagel de salmón ahumado, con cream cheese, cebolla morada encurtida y palta; el de jamón crudo en brioche y el veggie, en ciabatta con verduras asadas, pesto y mozzarella.
Al mediodía o para una cena temprana, las pizzas de estilo napolitano son especialidad absoluta. Con masa madre, sin aditivos y el característico borde aireado, pueden llegar a la mesa con tonalidad sutil azul o rosada que no modifica su sabor. Figuran la de pera, con mozzarella, queso azul, miel y nuez, y la de jamón y hongos, con mozzarella y hongos confitados. También se pueden probar los ravioli de calabaza con bechamel y champiñones confitados, mientras que en el menú infantil los chicos pueden pedir pollo con papas, pastas y pizzas individuales.
Los ravioles de calabaza y hongos.
La merienda tiene su propio atractivo, especialmente por las tortas servidas en porciones XL, como la de los Tiempos Mágicos, con bizcocho húmedo de cacao, capas de dulce de leche, ganache y crema de chocolate, terminada con mermelada de frutos rojos, con la opción de encargar las tortas enteras y personalizadas. De la pastelería también destacan la cookie de pistacho y el roll Alicioso, de canela con frosting de queso crema.
Para acompañar, la barra trabaja con café de especialidad de origen colombiano de Modo Barista, con cerca de 20 preparaciones, entre ellas versiones frías como espresso tonic y frappé; ampliada con selección de tés, licuados y batidos.
Así, Alicia y el Gato propone mucho más que una salida a comer, con una propuesta integral pensada para el disfrute de chicos y grandes por igual y su propia línea de merchandising para quienes quieran llevarse un recuerdo.
Dirección: Espinosa 79, Caballito.