El jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, presentó hoy su dimisión al presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, quien deberá designar rápidamente al líder de la Unión de izquierda, Romano Prodi, quien se prepara para gobernar un país debilitado por la crisis económica y las divisiones políticas.
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Berlusconi, que presidió este martes su último Consejo de Ministros y asistió a los funerales solemnes de los tres militares italianos víctimas de un atentado en Irak, presentó su renuncia tras haber sido derrotado en las elecciones legislativas del 9 y 10 de abril.
"El presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, recibió esta mañana en el Palacio del Quirinal al doctor Silvio Berlusconi, quien entregó su dimisión como jefe del gabinete que preside", anunció un comunicado.
El presidente Ciampi pidió a Berlusconi que siguiera en el cargo para los "asuntos corrientes" hasta la designación de su sucesor, precisa la nota.
Tras la dimisión de Berlusconi, el presidente Ciampi deberá encargar la formación del nuevo gobierno a Romano Prodi, líder de la alianza de centro-izquierda, vencedor ajustado de las elecciones.
Sin embargo, el presidente Ciampi, cuyo mandato expira el 18 de mayo, podría decidir que sea su sucesor la persona que autorice a Prodi formar el nuevo ejecutivo, lo que impondría un difícil período de transición política.
La coalición de centro-derecha liderada por Berlusconi propuso este martes a Ciampi, de 85 años, para que cumpla un segundo mandato presidencial de siete años.
La propuesta fue aceptada por Prodi así como por Massimo D'Alema, presidente de la mayor formación de oposición Democráticos de Izquierda (DS) y candidato a suceder a Ciampi, por lo que se evita el llamado "embotellamiento" institucional que complicaba y atrasaba la proclamación de Prodi.
"Estaremos muy contentos si Ciampi acepta. Fue un gran presidente. Pero le toca a él tomar esa decisión", declaró Prodi en un comunicado.
Por su parte, los presidentes de las dos cámaras del Parlamento convocaron para el próximo 8 mayo una sesión conjunta con los representantes de las 20 regiones del país para la elección del presidente.
El Parlamento deberá elegir nuevo presidente de la República en una sesión conjunta y el candidato debe ser una personalidad por encima de las partes, que garantice el respeto de la Constitución y sea aceptado por las distintas corrientes, lo que limita el abanico.
Prodi tiene listo su gabinete de gobierno y mantiene importantes contactos con sus heterógeneos aliados, que van desde católicos moderados, pasando por comunistas, ex comunistas y verdes.
Después de tres semanas agitadas durante las cuales Berlusconi impugnó el resultado electoral y la coalición de centro-izquierda se preparaba con dificultad para gobernar, debido a las divisiones y ambiciones internas, "la papa caliente" quedó en manos del anciano y popular presidente de la República Ciampi.
Ciampi por ahora se ha limitado a mantener silencio.
Los sectores económicos piden medidas urgentes ante la grave crisis económica que atraviesa el país e invitan a impedir todo vacío de poder en un momento delicado.
Pese a haber definido este martes su gobierno "como el mejor de la República", Berlusconi deja un país dividido en dos, económicamente paralizado y fracturado a nivel regional, con un norte 'berlusconiano' que quiere separarse y un sur empobrecido y sin empleo.
El más bajo crecimiento del Producto Interno Bruto en toda Europa en los últimos cinco años, un déficit público del 4,1% en 2005, el consumo interno y las inversiones estancadas, la disminución de las exportaciones y el empobrecimiento de la clase media preocupan al equipo de Prodi, que prometió enderezar el país.
"Prodi no tendrá una vida fácil y no conseguirá mantener unida a la izquierda", advirtió Berlusconi, quien prometió "una oposición dura".
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