Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Los condenados que esperan ser ejecutados en Estados Unidos cuentan desde ayer con la posibilidad de presentar un nuevo recurso ante la Justicia, gracias a dos fallos de la Corte Suprema sobre el dolor provocado por la inyección letal y la posibilidad de revisar evidencias mediante estudios de ADN. Según observadores, esto se traducirá en una demora en la ejecución de las condenas pendientes.
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El máximo tribunal norteamericano estableció, de manera unánime, que los condenados a muerte pueden presentar un reclamo de último momento contra el uso de la inyección letal, un método que numerosas denuncias señalan como cruel e inhumano. La inyección es el método más utilizado para la aplicación de la pena de muerte en ese país, y se calcula que unas 3.300 personas esperan allí su cita con el verdugo.
Los críticos afirman que los efectos de la anestesia que se inyecta a los condenados antes de los químicos mortales se diluyerápidamente, dejándolos conscientesmientras actúan dentro de sus cuerpos. Algunos expertos indican que son esos mismos químicos los que reducen el efecto de la anestesia y que los encargados de aplicarlas no son expertos en sedantes.
En ese sentido abundan ejemplos de condenados que debieron sufrir mientras buscaban venas adecuadas para aplicar las agujas. El ejemplo más reciente es la ejecución de Joseph Clark, ocurrida en Ohio. Cuando se suponía debían comenzar a actuar los químicos mortales, el convicto se levantó en su camilla para advertir que no estaban funcionando.
Interés
Los oficiales cerraron las cortinas de la sala de ejecución para que los testigos no pudieran ver los detalles del segundo intento por inocularle los venenos, y sólo las volvieron a abrir cuando Clark ya estaba agonizando.
Para la Corte Suprema, «tanto los estados como las víctimas de los crímenestienen un importante interés en la adecuada aplicación de la sentencia», según escribió en el fallo el juez Anthony Kennedy.
El fallo surgió en respuesta a la apelación presentada por los abogados de Clarence Hill, un condenado a muerte en el estado de Florida. La Corte intervino a último momento, cuando Hill ya estaba listo para recibir las inyecciones.
El tribunal se expidió también sobre el caso presentado por los abogados de Paul Gregory House, condenado a muerte en el estado de Tennessee, quien asegura ser inocente del asesinato de su víctima en 1986. Gracias a ello, House podrá presentar nuevas evidencias genéticas para argumentar su caso.
También ayer, un informe difundido por la asociación de abogados de Estados Unidos aseguró que la pena de muerte aplicada en Alabama no respeta los estándares básicos de justicia y seguridad. La American Bar Association pidió una moratoria de las ejecuciones en ese estado, en particular para evitar que paguen con su vida personas inocentes.
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