5 de abril 2006 - 00:00

Francia: sindicatos exigen que ley laboral se derogue antes del 17 de abril

Los principales sindicatos franceses de trabajadores y estudiantes dieron un ultimátum al gobierno el miércoles y le exigieron que derogue la ley que instaura el polémico Contrato Primer Empleo (CPE) antes del 17 de abril, ya que en caso contrario aumentarán las huelgas y manifestaciones.

Un día después de que entre uno y tres millones de personas salieran a las calles de Francia para pedir el fin de esta medida laboral y coincidiendo con la apertura de las negociaciones con el gobierno, los sindicatos decidieron endurecer el tono, seguros de su poder.

En una declaración común, las 12 principales entidades que agrupan a empleados y estudiantes condicionaron la apertura de estas conversaciones con las autoridades a que el Parlamento vote la derogacion de esta ley antes del 17 de abril.

"El objetivo de las organizaciones sindicales no es negociar puntos del CPE sino obtener su derogación", subraya el texto.

En caso contrario, se dijeron dispuestos a organizar nuevas movilizaciones "sin descartar ningún tipo de acción". Al respecto, el presidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF), Bruno Julliard, instó a "intensificar la protesta" en las universidades y seguir adelante con las huelgas.

De forma simultánea, el Partido Socialista (PS, principal fuerza de oposición) también pidió el miércoles que se vote antes del 17 de abril una propuesta de ley que derogue el CPE.

"Es posible terminar con este conflicto votando un proyecto de ley antes del 17 de abril", declaró el líder socialista Franþois Hollande. El miércoles, el presidente Jacques Chirac pidió a los sindicatos y responsables gubernamentales que van a renegociar este contrato a partir de esta semana, que muestren un espíritu "constructivo".

"Cada uno debe asumir su parte de responsabilidad para que las discusiones sean constructivas", recordó Chirac, que instó a los estudiantes a volver a las aulas y terminar su año escolar.

Tras dos meses de manifestaciones multitudinarias y de repetidas huelgas, el jefe de Estado dio su brazo a torcer la semana pasada y declaró que estaba dispuesto a negociar los dos puntos más polémicos de este CPE, destinado a los menores de 26 años.

En concreto, el dirigente se refería a la duración del periodo de prueba, que pasaría de dos a un año, y la necesidad de que se explique al trabajador por qué es despedido, llegado el caso.

Por ahora, el CPE, pese a haber sido promulgado por ley, está suspendido aunque no anulado, como reitera el gobierno.

Impulsado por el primer ministro, Dominique de Villepin, este contrato laboral era una de las medidas elaboradas por el gobierno para hacer frente al desempleo juvenil que roza el 25% en este país.

Sin embargo, su aprobación ha terminado con el prestigio de Villepin y ha provocado una crisis política inesperada a un año exacto de las elecciones presidenciales en este país.

"No seremos nosotros los que renunciaremos. La abrogación del CPE no es algo negociable", advirtió Bernard Thibault, líder de la CGT, el principal sindicato francés.

En este contexto difícil, Villepin fue apartado discretamente de las negociaciones con los sindicatos, a los que ignoró durante meses, y sus adversarios consideran que esta crisis podría poner fin a sus aspiraciones presidenciales.

Según un sondeo, uno de cada dos franceses (45%) desea en este momento la dimisión del primer ministro, que sólo merece actualmente un 28% de opiniones favorables, es decir, 14 puntos porcentuales menos que a finales de febrero.

Sin embargo, su gran rival dentro de la UMP, el partido conservador en el poder, Nicolas Sarkozy, saca partido a la situación y se ha autoproclamado artífice del diálogo social, lo cual le hace ganar puntos en los sondeos de popularidad. La tensión entre los dos dirigentes se ha multiplicado en los últimos días, según los analistas políticos.

No sin cierta satisfacción, la oposición de izquierda habla ya de "crisis del régimen" y califica a Villepin de "primer ministro virtual". El drama del desempleo juvenil no es un problema exclusivamente francés. La tasa de desempleo en la población de entre 15 y 24 años en 2004 fue del 18,7% en la Unión Europea, casi el doble de la cifra de desempleo general, que se mantuvo estable entorno al 9%, según el último informe anual de Bruselas.

Esta semana, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) se opuso al CPE francés, por considerar que fomentará la precariedad entre los jóvenes y el "dumping" (competencia desleal) social.

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