La manifestación en Washington reunió a unas 100.000
personas.
Las calles de 136 de ciudades de los Estados Unidos se convirtieron ayer en un hervidero de activismo pro inmigrante, para exigir una reforma migratoria integral y denunciar la «criminalización» de los extranjeros indocumentados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De costa a costa, los inmigrantes hispanos -que conforman la mayor minoría del país, con 40 millones de personas, con predominancia neta de mexicanos y centroamericanos- participaron en grandes manifestaciones en ciudades como Dallas (Texas), Atlanta (Georgia), Los Angeles (California) y Washington, para pedir un trato justo y digno. «Contando las manifestaciones del domingo y de hoy a nivel nacional son más de tres millones de personas en las protestas», estimó Nativo López, presidente de la Mexican American Political Association (MAPA), una de las redes organizadoras de las protestas en Los Angeles y en todo el país.
En Washington, el senador demócrata Edward Kennedy se dirigió al mar de pancartas y banderas, principalmente de los Estados Unidos. Con el Capitolio a un lado y el monumento a Washington al otro, Kennedy recordó que ese mismo lugar hace más de cuatro décadas fue testigo del llamamiento de Martin Luther King, que conmovió con su proclama «Yo tengo un sueño...».
Por su parte, George W. Bush pidió en un discurso en la Universidad Johns Hopkins que el debate sobre inmigración se realice con «compasión». Se estima que hay 12 millones de hispanos sin documentos legales en los EE.UU.
Dejá tu comentario