19 de abril 2006 - 00:00

Impulsan protección a propiedad privada

Pekín (EFE) - El Banco Popular de China (PBOC, banco central) pidió una ley que proteja los derechos de la propiedad privada para garantizar el crecimiento a largo plazo de la economía nacional.

Wu Xiaoling, vicegobernadora del PBOC, opinó que dicha ley atraerá aún más inversión extranjera, ayudará a reducir el desempleo y ayudará a las firmas locales a competir con las extranjeras, informó el diario «China Securities Journal».

De este modo, el PBOC se puso de lado de quienes piden mayor claridad en la legislación de China, donde la propiedad estatal todavía prevalece sobre la privada, que carece de un cuerpo legal a causa de la oposición de los más elementos ortodoxos del régimen.

  • Marco legal

  • «Necesitamos un marco legislativo que interprete de forma clara los derechos de la propiedad privada» recogida en la Constitución, dijo Wu, para quien en China «no existe un buen entorno para las fusiones y adquisiciones».

    El gobierno debería acelerar la aprobación de la legislación contra los monopolios, reducir su participación en empresas y dejar de interferir en las ventas a los inversores privados, apuntó duranteuna conferencia celebradaen Pekín.

    Una ola de fusiones y adquisiciones ayudaría a reestructurar el mercado chino, donde miles de ineficaces empresas estatales siguen funcionando sólo para evitar el despido de millones de personas. Con todo, pocas firmas internacionales se lanzan a comprar empresas de ese país porque no saben hasta qué punto se protegerán sus inversiones.

  • Inseguridad

    Según Wu, pocos inversores institucionales se atreven a financiar a esas compañías en el mercado chino por la falta de seguridad, lo cual deja a los bancos comerciales como único recurso de crédito, asumiendo grandes riesgos para el sistema financiero.

    En China es difícil para una empresa declararse en bancarrota, y no hay mecanismos como los internacionales para favorecer la integración de firmas que no sean estatales, lo que deja el mercado repleto de compañías ineficaces.

    El gobierno de Pekín confía en el sector privado para crear el empleo que desaparece en las empresas públicas, pero sin un apoyo legislativo claro, por lo que los riesgos para los empresarios son todavía elevados.
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