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Sadr City, un distrito pobre de Bagdad, fue escenario ayer de un nuevo y cruento atentado con coche bomba. Pese a la reciente muerte del líder de Al-Qaeda en Irak, Abu Mussab al-Zarqawi, la violencia no parece disminuir.
En otro hecho que ensombreció la jornada, el cadáver del abogado Khamis al-Obaidi fue hallado ayer a la mañana en una plaza de Bagdad. Se trata del tercer miembro del equipo que representa al ex dictador y otros siete coimputados que es asesinado desde el comienzo del juicio por una masacre de chiitas cometida en Dujail en 1982.
Al-Obaidi, un sunnita de 54 años, fue secuestrado en el barrio Doura por un grupo de hombres vestidos con uniformesde las fuerzas del Ministeriodel Interior, informaron fuentes policiales.
Al-Obaidi estaba presente en el recinto del tribunal cuandohace dos días el fiscal Jaafar al-Moussawi pidió la condena a muerte para Saddam, para su ex vicepresidente Taha Yassin Ramadan y para el ex jefe de los servicios secretos, Barzan al-Tikriti. Según Moussawi, la muerte del abogado no provocará retrasos ni influirá en el desarrollo del proceso.
En la misma línea, Estados Unidos aseguró que el juicio a Saddam sigue siendo « legítimo» y «creíble», a pesar del asesinato del letrado, según declaró el portavoz del Departamento de Estado, Adam Ereli. «Hay quienes quieren debilitar el Estado de derecho y los valores de una sociedad democrática y pluralista», añadió Ereli en conferencia de prensa. «Por eso se ensañan con los abogados, con los jueces, con los fiscales y con los testigos», precisó.
El acontecimiento reavivó las críticas por las escasas condiciones de seguridad en que trabajan los defensores de Saddam y los restantes coimputados. Según el abogado jordano Issam Ghazzawi, uno de los miembros del equipo, la protección proporcionada «era ridícula. Sólo tres muchachitos con una pistola como escolta».
Respecto del juicio al ex dictador, el cardenal Paul Poupard, responsable del Vaticano para las relaciones interreligiosas, lanzó ayer un llamado para que Saddam no sea condenado a muerte, recordando que «la vida humana es siempre inviolable».
Mientras tanto, cinco civiles iraquíes perdieron la vida en diversos ataques en el área de Baquba, 60 kilómetros al norte de Bagdad, y al menos dos personas murieron y ocho resultaron heridas por la explosión de un coche bomba en el mercado de Al Hai, en el barrio chiita de Sadr City.
Por otro lado, los guardaespaldas encargados de proteger a una misión de hombres de negocios australianos en Bagdad abrieron fuego por error sobre la escolta del ministro de Comercio iraquí, matando a un agente e hiriendo a otros tres, refirieron testigos.




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