Un actor disfrazado de Donald Trump protagoniza un espectáculo callejero en una celda ficticia en Teherán, donde baila, amenaza a los peatones e intenta escapar de los barrotes. La instalación, montada en la plaza Tajrish, busca ridiculizar al presidente de Estados Unidos en medio de la guerra y genera reacciones que van desde las risas hasta los insultos.
Irán exhibe a un falso Donald Trump preso en una plaza de Teherán en plena tensión con EEUU
La instalación permite a los peatones fotografiarse frente a un imitador del presidente estadounidense y forma parte de una campaña para denunciar sus acciones en la guerra.
-
El plan de Irán en Medio Oriente: la ofensiva militar que escala la tensión en la región
-
EEUU e Israel analizan retomar los ataques contra Irán después de las elecciones
Las tensiones entre Irán y Estados Unidos se expresan tanto en el terreno militar como en las campañas públicas contra Washington.
La estructura está ubicada en una valla publicitaria del norte de la capital iraní y recrea una prisión con cama, retrete y barrotes. Detrás, una pantalla muestra imágenes de niños muertos en ataques estadounidenses y rastros de sangre tras un bombardeo contra una boda en la localidad de Sirik.
Bailes, amenazas y burlas en plena calle
El imitador reproduce algunos de los movimientos más conocidos de Trump y realiza gestos intimidatorios hacia quienes se acercan. En una de las escenas, se pasa el pulgar por el cuello y, en distintos momentos, intenta abrirse paso entre los barrotes para escapar de su encierro ficticio.
La instalación genera distintas reacciones entre los transeúntes: algunos se ríen y otros insultan al falso mandatario, mientras varios conductores frenan para grabar el espectáculo con sus teléfonos celulares. La situación incluso llega a provocar congestión en la zona.
Una instalación con mensajes contra Washington
La puesta en escena incluye una consigna que resume su intención política: “No ver esta escena es un delito”. La representación fue inaugurada el martes y, según anunciaron medios iraníes, permanecerá abierta durante las 24 horas del día. Las autoridades no difundieron más detalles sobre su organización.
Las imágenes proyectadas detrás de la celda apuntan a las consecuencias de los ataques estadounidenses. Entre ellas aparecen referencias a un bombardeo contra una boda en Sirik, en el sur de Irán, ocurrido en septiembre y que dejó al menos cinco muertos y 68 heridos.
La instalación forma parte de un escenario de confrontación en el que las expresiones públicas y la propaganda acompañan el conflicto militar. La figura del presidente estadounidense, representado como un detenido, funciona como símbolo del rechazo iraní a Washington y de las acusaciones que el gobierno de Teherán dirige contra sus adversarios.
La provocación coincide con gestiones diplomáticas
El espectáculo callejero se inauguró mientras se desarrollaban nuevos esfuerzos para reanudar las negociaciones entre Irán y Estados Unidos con el objetivo de poner fin a la guerra. En ese contexto, llegó a Teherán el jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, uno de los principales mediadores entre ambos países.
La respuesta iraní al enviado paquistaní fue que no tenía ningún mensaje nuevo para Washington. Además, condicionó el avance de las conversaciones al cumplimiento de sus exigencias, al sostener que Estados Unidos debía tomar medidas para “ganarse su confianza”.
Así, mientras continúan las gestiones diplomáticas, la capital iraní suma una provocación pública contra Trump que convierte una plaza transitada en escenario de sátira política y mensajes contra el gobierno estadounidense.



