La empresa Tepco, operadora de la averiada central nuclear japonesa Fukushima I, informó que hasta el momento ha vertido al Pacífico unas 3.430 toneladas de agua contaminada con radiactividad, de un volumen total previsto de 11.500 toneladas equivalente al contenido de cinco piletas de natación olímpicas. Con esta medida intenta crear espacio para almacenar en tanques agua con niveles de radiactividad aún más altos.
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Las autoridades calculan que ya se acumularon el sótano de la central y en canales subterráneos 60.000 toneladas de agua radiactiva, cuya presencia obstaculiza la labor de los técnicos para estabilizar la planta, gravemente dañada por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo.
El portavoz del gobierno nipón, Yukio Enano, volvió a defender el vertido de agua radiactiva al Pacífico, iniciado ayer, con el argumento de que esta medida es necesaria para evitar el derrame al mar de agua aún más contaminada con radiactividad.
Cantidades de yodo 131 cercanas a los 7,5 millones más de la normal fueron relevados en las aguas frente al reactor número 2 de la central nuclear de Fukushima, informó a través de un comunicado la Tepco, que administra la planta.
La muestra fue recogida el 2 de abril. El límite legal en Japón de la presencia de yodo 131 en el agua de mar es de 0,04 becquereles por centímetro cúbico. Tepco había detectado el sábado pasado que del foso se está filtrando directamente al mar agua radioactiva.
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