6 de junio 2006 - 00:00

La prensa advierte que no hubo un cheque en blanco

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Lima - La prensa peruana reflejó ayer en sus portadas, editoriales y análisis todos los ángulos y matices del resultado electoral del domingo: la resurrección política de Alan García, el hecho de que su triunfo no le otorga ni luna de miel ni un cheque en blanco, la fractura social y política del país y la derrota resonante de Hugo Chávez.

«El mandato para García es la inclusión social», tituló el diario más tradicional, «El Comercio». Según su editorial, «ésta no era una elección cualquiera en la que se opta por un gobierno con más o menos énfasis en alguna cuestión sectorial o programática, lo que explica el bajo nivel de ausentismo (11%) y de votos en blanco. De nuestro voto dependía mantener no sólo el sistema democrático, sino también la soberanía nacional ante el fantasma (que) responde al delirio expansionista y militarista de Hugo Chávez». El diario agrega que «es momento de diálogo y concertación. Al gobierno del presidente Toledo, que ha garantizado la democracia y deja una macroeconomía estabilizada, debe seguir un régimen que respete las libertades ciudadanas, consolide la institucionalidad y enrumbe al Perú por la senda del desarrollo».

En tanto, el editor de Política del diario, Juan Paredes Castro, analizó el fenómeno de Ollanta Humala, cuya invocación permanente al nacionalismo es, dijo, «su primera gran limitación para aglutinar más. Es por sí y ante sí excluyente».

«¡Perdedores! El Perú votó por la democracia», tituló en grandes caracteres «Expreso», que ilustró la idea con cabizbajas de Chávez, Vladimiro Montesinos (el «Rasputín» de Alberto Fujimori) y Humala. «Ahora el país exige que ( García) cumpla sus promesas», señaló en su segundo titular.

«Para los próximos años tendremos todavía un Parlamento fragmentado, lo que debe ser motivo de reflexión y consenso entrelas fuerzas políticas (...) de modo que la sensatez y los intereses nacionales son los dos principales ingredientes que deben tomar en cuenta», indicó en su editorial. También aludió a la amenaza que -entiende- sigue representando Humala, al indicar que «además de la tarea de fiscalización, mantendremos una labor de vigilancia para salvaguardar nuestra frágil democracia, sobre todo cuando se escuchan discursos neosenderistas que hablan de conformar un Frente Nacional Democrático y Popular».

«No es un cheque en blanco, Sr. García», advirtió desde su tapa «Perú XXI». En su editorial, firmado por su director, Augusto Alvarez Rodrich, el periódico centrista explicó que «no todas las personas tienen la suerte en la vida de recibir una segunda oportunidad como la que el país le ha otorgado, con generosidad, a Alan García», quien «no debería olvidar que sólo la quinta parte del electorado lo respaldó en la primera vuelta, lo cual lo obliga a gobernar con humildad y sin soberbia».

«Es muy positivo que García reconozca que, al margen de la bonanza que exhiben las cifras macroeconómicas, el país es una bomba de tiempo porque los beneficios del progreso sólo alcanzan a un sector privilegiado pero no llegan a la mayor parte de la población», siguió.

  • Base de legitimidad

    Respecto del futuro, el analista Nelson Manrique escribió en «Perú XXI» que «García va a tener que trabajar bastante para construir una base de legitimidad. Buena parte de sus electores en la segundavuelta fueron persuadidos más por una campaña de miedo que por los méritos del candidato».

    «Está por verse cuál será la línea que efectivamente llevará adelante Alan García. En algunos temas importantes, como el TLC con EE.UU., ha habido cambios entre la primera y la segunda vuelta: de afirmar que borraría la firma del presidente Toledo del tratado, a plantear que adherirá a un TLC con compensaciones. Esperemos que en los próximos días disipe éstas y otras dudas», exhortó.

    «La República», de centroizquierda, citó en su portada a García, de quien dice, se reencontró con la historia: «Ayúdenme a construir un Perú justo».

    Bajo el título «Ganó la democracia», su editorial recuerda que «se confirma una tradición no escrita a favor del retorno al poder de ex presidentes de origen democrático ( Manuel Prado o Fernando Belaúnde Terry), pero el suyo es un caso que reviste características muy especiales, pues se trata del primero a nivel planetario de un ex gobernante que condujo a su país a un proceso de hiperinflación».

    «Lo que el país espera es la confirmación de un Alan García más calmo y experimentado, que sepa organizar el gobierno de unidad ofrecido y, sobre todo, que sepa esta vez resistir las demandas partidarias de copamiento de la administración pública que abrumaron su anterior gobierno», reclamó. Para no ser sospechada de connivencia debido a su afinidad con el aprismo, «La República» culmina aclarando que «no tuvo ni tendrá vocación oficialista con gobierno alguno».
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