Masacre en una mezquita iraquí: suicidas se inmolan y mata a 79 fieles
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En la calle, entre gritos y llanto, los heridos eran cargados en carretas por los vecinos y trasladados al hospital, ya que los médicos no llegaron a responder a la emergencia.
La televisión lanzó un llamado solicitando dadores de sangre, poco después del ataque.
El ataque, el peor desde noviembre de 2005, renovó la presión sobre las autoridades iraquíes para que alcancen un acuerdo para formar gobierno y afronten la violencia.
Pero, el premier Ibrahim Jaafari, líder del la alianza chiita, se niega a renunciar para superar la crisis, mientras sunnitas y kurdos se niegan a cooperar.
El diputado del Sciri (Supreme Council for Islamic Revolution) Jalal Eddin al Saghir, quien había dado el sermón en la mezquita y estaba allí durante el ataque, dijo que contó 65 cuerpos entre los escombros.
El ataque, lanzado en el momento religioso más importante de la semana, durante la plegaria del Viernes, fue definido por Al Saghir como "un acto de sectarismo".
Al Saghir, quien logró escapar de varios atentados, el último con un coche bomba hace tres semanas, acusó a los medios sunnitas de incitar a la violencia, al haber publicado que en la mezquita estuvieron detenidos varios sunnitas.
El jueves, 13 personas murieron en un atentado en la ciudad santa chiita de Najaf, en el sur de Irak. El conflicto religioso en el país se agudizó luego del ataque contra una mezquita chiita que tuvo lugar a fines de febrero.
En las últimas semanas, cientos de cuerpos fueron hallados en las calles de Bagdad con rastros de bala, vendados, y con signos de tortura.
Ayer la policía dijo que encontró tres cuerpos decapitados de obreros en Narhrawan, a 30 kilómetros al sudeste de Bagdad. Según la policía, los cadáveres, con las manos atadas en la espalda, tenían signos de tortura en la cabeza y en el pecho.
El cadáver de un hombre que llevaba una divisa militar, decapitado, con las manos y los pies atados detrás de la espalda fue hallado en el Tigris.
El ministro del Interior, quien recibió la alarma de siete coches bomba en la capital, había lanzado ayer un llamado a la población para que se mantuviera alejada de los grandes lugares de encuentro, mezquitas incluidas.
Un pedido casi imposible de cumplir de cara a un fin de semana largo por la celebración del 10 de abril, por el nacimiento de Mahoma.
En tanto, continúa la tensión en Bassora, siempre en el sur, donde en los últimos tres días fueron asesinadas 42 personas, la mayoría sunnitas, mientras circulan versiones de un "golpe de estado" en preparación contra el gobernador Mohammad Musbih Waelli, para reemplazarlo con un comandante de las milicias.
También ayer, un soldado estadounidense fue muerto en Irak cuando su patrulla fue alcanzada por disparos de armas livianas, lo informó el comando norteamericano en Bagdad, sin precisar dónde ocurrió el hecho.
Una fuente de la policía iraquí informó luego que cuatro personas fueron muertas en dos ataques en el norte de Bagdad, ambos a una decena de kilómetros de Baquba, en una zona muy conflictiva.




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