22 de enero 2002 - 00:00

Pelea Europa-EE.UU. por presos talibanes

Londres - Las contundentes imágenes sobre las condiciones de detención de los prisioneros talibanes y de Al-Qaeda en Guantánamo acrecientan las fricciones entre el gobierno de George W. Bush y sus aliados de Europa occidental, y abren un frente judicial a raíz de una presentación hecha por organismos de Derechos Humanos ante un juzgado de Los Angeles.

Los prisioneros tienen sus pies encadenados, unidos por otro grillete corto a las esposas de las manos. En estas condiciones se ven obligados a moverse a los saltos, según fotos tomadas por el fotógrafo del Pentágono en el campamento Rayos X y reproducidas por la prensa británica y estadounidense. No pueden ver porque tienen antifaces negros; no pueden oír porque les pusieron orejeras, no perciben olores a causa de mascarillas y tienen anulado el tacto porque les calzaron gruesos guantes. Todo ello a treinta grados de calor, sin que tengan la menor idea de dónde están.

Los responsables estadounidenses dieron su versión sobre el uso de las mascarillas. «Esta gente nos escupe en la cara en cuanto nos ve», declaró un alto mando estadounidense, quien señaló que muchos detenidos podrían tener tuberculosis. «No queremos darles la oportunidad de propagar enfermedades entre nuestro personal.»

Los gobiernos europeos están trasladando a Washington quejas discretas porque entre los detenidos hay ciudadanos británicos, franceses y suecos.

Las fotografías conocidas ayer avivaron la polémica internacional. Tanto los secretarios de Defensa, Donald Rumsfeld; como de Estado, Colin Powell, se habían defendido de las denuncias de los días previos afirmando que los prisioneros recibían un «trato digno y humano». Tras la visita de enviados del gobierno británico de Tony Blair al campamento Rayos X, éstos afirmaron que los tres prisioneros británicos «están bien física y psíquicamente». Pero al conocerse las imágenes, el canciller británico Jack Straw dejó de lado por un momento el respaldo absoluto al gobierno de Bush, y reclamó un tratamiento «humano y según el derecho internacional».

Un portavoz del comando sur del ejército estadounidense indicó que las imágenes fueron captadas «poco después del descenso del avión procedente de Afganistán, en una zona de recibimiento», pero que ahora «se les suministró alimentos, medicamentos y cepillos de dientes», señaló Tom Crosson.


Las organizaciones de Derechos Humanos reaccionaron de inmediato. Amnistía Internacional comparó el trato dispensado con el utilizado en algunos países de Europa del Este en los '70. La Cruz Roja, en tanto, está inspeccionando la base desde el jueves, ante las primeras denuncias que alertaban sobre la situación.

• Calificación

El aspecto que más separa a europeos y estadounidenses es la calificación legal de los detenidos. El gobierno de Francia y la alta comisionada de las Naciones Unidas, la irlandesa Mary Robinson, reclamaron que se aplique la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra. El temor de los observadores internacionales radica en que los Estados Unidos quieren enjuiciarlos como combatientes ilegales del terrorismo, por lo que les podrían aplicar los tribunales militares de juicios sumarísimos, con más que probable pena de muerte.

Helen Bamber
, quien dirige la Fundación Médica para la Atención a Víctimas de Tortura, consideró en declaraciones a un diario de Londres que los prisioneros de Al-Qaeda «probablemente tendrán ataques de pánico, cambios de humor, terribles pesadillas y se sentirán muy desequilibrados. La privación sensorial pone en peligro la noción de quiénes son».

En una de las fotografías tomadas por un suboficial estadounidense, el único fotógrafo al que se le permitió el acceso a la base, se ve claramente que uno de los 144 prisioneros tiene la altura de un niño.

Hoy, el juez federal de Los Angeles Howartz Matz considerará una demanda de varias entidades a favor de los derechos humanos de los supuestos miembros de Al-Qaeda. Para los denunciantes, no sólo se viola la Convención de Ginebra, sino también la Constitución norteamericana. Piden que los detenidos sean llevados ante un tribunal y que se suspendan nuevos traslados, aunque ayer trascendió que arribó un nuevo grupo. En Bagram esperan ser trasladados otros 300.

Mientras, en Tokio se sigue debatiendo la ayuda internacional para los afganos que también tienen conculcados sus derechos básicos
. Ayer aprobaron gobiernos y organizaciones civiles un plan de emergencia de 4.000 millones de dólares para ayuda humanitaria.

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