En Argentina hace falta una ley que proteja del acoso laboral

Opiniones

Pensaba que la sociedad debía ser armoniosa, equilibrada y se debía alentar a las personas en su "autodesarrollo" y "prosperidad social-cultural"  para que pudieran aprovechar al máximo su visión.  

El acoso sexual en contexto laboral es una de las manifestaciones más crudas de la violencia de género con gran crecimiento en los últimos años. Sin embargo, esta conducta está siendo resistida por el ordenamiento normativo argentino, no solo en el derecho penal y del trabajo sino que, atraviesa sus fronteras involucrando el derecho a la salud, a la seguridad y a la dignidad de la persona humana, como así también la efectiva participación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad en condiciones igualitarias y dignas.

Esta igualdad se encuentra cuestionada en el cambio del trabajo a raíz de las numerosas y progresivas situaciones de acoso sexual que afectan a las mujeres en la actualidad.

Es claro y latente que esta conducta constituye una seria violación del derecho a condiciones de trabajo justas y equitativas y tales actos son percibidos por parte de las mujeres como una expresión de la discriminación social, ética, moral y laboral.

Esta conducta contamina el entorno laboral y tiene un efecto nocivo para la salud, la confianza, la moral, la psiquis y el rendimiento de las personas con independencia de su género, que lo padecen, con graves consecuencias altamente lesivas para la intimidad y la dignidad de las personas.

Por lo general la práctica del acosador se desarrolla en total clandestinidad, y sin testigos, en situaciones que provoca en la victima la sensación de que es inútil denunciarlo, porque en definitiva seria la palabra de la víctima contra el acosador. En este laberinto, entra en escena otro factor social y mal aprendido por una sociedad que se demora en su maduración. Generalmente, la victima cuando exterioriza su sufrimiento producto de un acoso, al carecer o estar limitada de elementos verídicos que demuestran su tormento, no solo su atormentador, sino gran parte de la sociedad de inmediato comienza con factores o estereotipos de que “tendrá problemas en la casa”, “tiene mal carácter o mal temperamento”, “problemas personales”, etc. un sinfín de aforismos que hacen ver a la víctima como la culpable o peor, como insurrecta.

Las principales consecuencias que padecen las víctimas de acoso, mencionamos a la ansiedad, el stress y la desesperación que la llevan a situaciones de incurrir en licencias por enfermedad, dejar sus empleos y en algunos casos, lo peor, quitarse la vida.

Estas conductas derivan, más que nada en el mundo del trabajo, en el uso de artilugios para despedir a la víctima por no cumplir las perspectivas del acosador y no atender sus atrocidades, sin perjuicio que, el tormento sufrido hace que la víctima sea desprolija y desprovista de sus obligaciones laborales y no cumplir con las metas de la empresa.

Por ello, el acoso laboral es una forma de violencia de género que opera fortaleciendo el estereotipo y desequilibrio cultural de una sociedad igualitaria y justa.

Como lo expreso al inicio, Argentina se resiste a darle un cuerpo normativo a esta problemática existencial y creciente. Solo en materia internacional, nos animamos a ratificar un Convenio de la Organización internacional del Trabajo donde lo más ilustrado está en que todo Estado miembro que ratifique el Convenio 190 debe “respetar, promover y asegurar el disfrute del derecho de toda persona a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso". Asimismo, ordena que el Estado miembro previa consulta con los actores sociales; debe adoptar un “enfoque inclusivo, integrado y que tenga en cuenta las consideraciones de género para prevenir y eliminar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo”, (Artículo 4).

Se puede inferir que hoy día se utilizan diversos términos para definir a este fenómeno: mobbing, psicoterror, terror psicológico, asedio moral, violencia psicológica en el trabajo, acoso laboral, acoso moral, acoso sexual, hostigamiento en el trabajo, violencia laboral, violencia en el lugar de trabajo, entre otros, lo que nos permite afirmar que la realidad es que, nuestro país está en deuda con este tema y sus víctimas.

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