7 de junio 2006 - 00:00

La presión impositiva en la Argentina es alta y los impuestos son distorsivos

Para cada región, la presión impositiva que posee y el nivel de ingreso per cápita. La línea recta es la que surge al considerar y promediar estos valores. Debe tenerse en cuenta que se utiliza el tipo de cambio que surge de la PPA y no el de mercado. Esto se hace para mejorar el análisis, ya que la PPA da idea del tipo de cambio de largo plazo y no del que circunstancialmente existe hoy.
Para cada región, la presión impositiva que posee y el nivel de ingreso per cápita. La línea recta es la que surge al considerar y promediar estos valores. Debe tenerse en cuenta que se utiliza el tipo de cambio que surge de la PPA y no el de mercado. Esto se hace para mejorar el análisis, ya que la PPA da idea del tipo de cambio de largo plazo y no del que circunstancialmente existe hoy.
El tamaño del Estado en la economía es una decisión particular de cada sociedad.En definitiva, uno puede ser todo lo socialista que quiera pero debe aceptar que el gobierno, en ese caso, se quede con un porcentaje mayor de su ingreso o su consumo, y posiblemente resignar algo de crecimiento económico. Dicho esto, en el análisis del sistema impositivo es habitual que se compare la presión tributaria con la que existe en otros países.

Esta comparación debe realizarse con cuidado. Por ejemplo, la Argentina es un país de organización federal y los tres niveles de gobierno cobran impuestos, mientras que en países unitarios como Chile o Francia el grueso de la recaudación la obtiene el gobierno federal. Además, en los casos en que se reemplazó el sistema previsional de reparto por uno de capitalización la presión tributaria registrada será más baja que en aquellos que mantienen un importante sistema estatal de jubilaciones (como es el caso de Brasil).

Más importante aun, la presión tributaria tiende a crecer con el nivel de desarrollo. Existen diferentes argumentos conceptuales que avalan esta regularidad estadística. Por ejemplo, los países más desarrollados tienen mayor profundidad financiera y ello facilita el accionar de la administración tributaria y, en general, tienen menos informalidad, lo que permite que la tributación sobre los ingresos sea más importante que en el caso de los países en desarrollo. Además, si el consumo deseado de bienes públicos aumenta más que proporcionalmente con el nivel de ingreso, el desarrollo vendrá acompañado de un mayor deseo por este tipo de bienes (y por pagar impuestos para financiarlos).

El gráfico adjunto muestra la presión tributaria del sector público consolidado de una muestra de países en desarrollo y desarrollados. La línea de regresión muestra una relación positiva entre nivel de desarrollo (medido por el PBI per cápita ajustadopor la paridad de compra de cada moneda) y la presión tributaria. Claramente la presión tributaria argentina (incluyendo los tres niveles de gobierno) es elevada en relación con lo que sugiere su nivel de desarrollo. Es la segunda más alta de Latinoamérica después de Brasil, y bastante superior a la que se observa en las economías de alto crecimiento, como Chile o las de Asia.

Además, la presión tributaria es todavía mayor en el sector privado formal. En el caso argentino la hemos estimado en alrededor de 40%, similar a la que se observa en España. Claro está que las empresas argentinas no tienen las mismas facilidades que las españolas para acceder al mercado común europeo o la misma seguridad jurídica y trayectoria institucional.

Finalmente, además de ser elevada, la forma en que se obtiene la recaudación no es la mejor. En el caso del gobierno nacional las retenciones y el impuesto a las transacciones financieras aportan alrededor de 4% del PBI. Los impuestos a las exportaciones se utilizan en otros países en desarrollo pero en forma puntual sobre determinadas commodities de exportación y no en forma generalizada, como se hace en la Argentina a una tasa promedio de 10% de las ventas al exterior. Y el gravamen a las transacciones financieras, que es utilizado sólo por algunos países en desarrollo, es sumamente alto. Por ejemplo, la tasa vigente en la Argentina es tres veces superior a la que existe en Brasil.

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