La directora Sabrina Farji es una adelantada. En octubre fue la primera que hizo una première con alfombra roja en el Autocine de La Rural (“Trópico”, con Juana Viale, luego estrenada en Flow). Ahora, cuando la industria estaba forzosamente quieta, fue la primera en retomar un rodaje. Y ya lo tiene en postproducción, con vistas a su estreno en la próxima temporada. Se trata de la comedia romántica “Ex casados”, con Jorgelina Aruzzi y Roberto Moldavsky (así también es la primera que hace debutar a Moldavsky en la pantalla grande). Dialogamos con ella.
Periodista: ¿Cómo empezó todo?
Sabrina Farji: El proyecto ganó el Concurso de Convocatoria Incaa 2018 para productoras con antecedentes. Ese premio sirvió como estímulo para buscar otros socios. Los conseguimos, porque confiaron en el proyecto, el guión y el elenco. Es una comedia con contenido, temática fuerte, originalidad. Y confiaron en mí, que vengo trabajando desde hace años con mucha seriedad y compromiso. Esto lo digo con orgullo.
P.: ¿Pensaba en Moldavsky mientras escribía el guión?
S.F.: Sigo a Roberto desde hace tiempo. Tiene mucho escenario, ritmo de comedia, ama el cine. Era una apuesta, y él dobló la apuesta, así que era perfecto. Y al hacer pareja con Jorgelina Aruzzi, que es muy graciosa, sentimos que la dupla pintaba bien. Además ya habían trabajado juntos, funcionaban como un matrimonio sin filtro.
P.: Y componen un matrimonio discutiendo la separación de bienes.
S.F.: Después están Michel Noher como la actual pareja de la mujer, y Liz Solari como la novia de Roberto. Lo ayudó a Roberto en los ensayos, porque él es muy respetuoso y de algún modo tenía que aprender a soltarse con Liz. Inclusive trabajaron con una coach, Norma Angeleri. También están Campi, que hace un personaje particular en una relación de poliamor con su esposa, que es Celina Font; Matías Desiderio, y Gabriel Corrado. Empezamos a filmar en marzo, ¡y en la segunda semana tuvimos que suspender!
P.: Y empezaron a rogar por los protocolos.
S.F.: Fueron meses de angustia e incertidumbre. Con el tiempo se autorizaron publicidades, videoclips y miniseries, pero no largometrajes. Esperábamos, en contacto con producciones en similares condiciones, e imaginábamos soluciones, hasta que finalmente salió el protocolo de rodaje de películas y pudimos filmar acá cuatro semanas y luego otra más en La Rioja, donde terminamos el viernes 12. En total, más de nueve meses, ¡un embarazo!
P.: ¿Lo de La Rioja ya estaba previsto?
S.F.: En marzo habíamos hablado con la Dirección de Cine de esa provincia. Cuando al fin pudimos retomar el diálogo explotó la buena voluntad. Hebe Estrabou, la directora, fue muy operativa. Rodamos en Chañarmuyo, un lugar especial por su belleza y sus vinos, sus atardeceres de colores únicos, el aire maravilloso, ¡además es zona libre de covid! La locación ideal.
P.: ¿Con qué protocolo trabajaron?
S.F.: Acá ya habíamos diseñado uno por colores, y con test de acuerdo a las escenas previstas, hecho a partir del que se generó a en el país. Y allá tuvimos el plus de filmar todo al aire libre, sin aglomeraciones, además teníamos ambulancia y equipo de salud a nuestra disposición. Aún así, era agotador. Había que tener doble cuidado para todo, desinfectar equipos, personas, locaciones, hacer citaciones escalonadas, todo llevaba el doble de tiempo.
P.: Y debían estar de buen humor para hacer una comedia.
S.F.: Éramos como Rocky antes de pelear con Apollo Creed, pero debíamos terminar la película, por compromisos con el Incaa, con los socios, con el equipo, y con las demás producciones que siguen después de nosotros. ¡El año que filmamos en pandemia será inolvidable!
P.: Filmó una, y además estrenó otra.
S.F.: Si, “Trópico” fue el primer estreno con alfombra roja y convocatoria de fotógrafos en el Autocine Atlas de la Rural. ¡La emoción de ver una película todos juntos, y escuchar los bocinazos de aprobación, esa tampoco me la olvido más!
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