El mediático juez correccional Mariano Bergés sigue sus arbitrariedades. No sólo hizo que el vicepresidente de Chacarita Juniors, Armando Capriotti, fuera detenido en plena platea durante un partido de fútbol para más espectacularidad sino también que pasara la noche detenido en una seccional policial (mayor sadismo sería que lo hubiera hecho detener el viernes y hacerle pasar un fin de semana preso). Ayer lo hizo esperar más de 12 horas para indagarlo pero no le tomó declaración. No se comprendía el apuro del juez en detener a Capriotti si iba a demorar -como lo hizouna medida judicial, salvo que deseara el efecto que obtuvo. Es decir, coparticipar el protagonismo el mismo día en que regresaba el fútbol a las canchas, interrumpido por sus exageraciones.
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Ayer, Bergés ordenó que la Policía trasladara muy temprano, 7 de la mañana, a Capriotti a Tribunales -donde fue sometido a exámenes porque es hipertenso y diabéticopero dilató la declaración del dirigente hasta hoy.
Los abogados recordaron que el vicepresidente de Chacarita (quien, por si faltara algo, fue abuelo ayer por la madrugada mientras estaba preso por un hecho menor y ajeno) se presentó dos veces ante el juez y éste se negó siempre a atenderlo. Primero se presentó en forma espontánea después de los incidentes, pero el juez no lo recibió y la segunda vez le dijo que cuando lo requiriera lo iba a citar. Finalmente, el domingo ejecutó la detención de Capriotti con la espectacularidad señalada.
En todo el Palacio de Tribunales descuentan que la captura anhelada por este juez correccional es Luis Barrionuevo, enemistado con el presidente Kirchner. Así lo entendió el sindicalista gastronómico, que volaba de furia: «Bergés es un mediático, porque cuando Capriotti quiso declarar voluntariamente no se lo permitió. Esto es una maniobra política porque Capriotti no tiene nada que ver con la barra brava, pero como a mí no me puede detener (tiene fueros como senador) lo hicieron con él».
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