La pasó mal Aníbal Fernández ayer cuando caminando desde un anexo del Ministerio del Interior sobre Avenida Alem, con rumbo a la Casa Rosada, se topó con una manifestación de empleados de su cartera, que le reclamaban cara a cara un aumento de los salarios.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El bonaerense, que iba acompañado por colaboradores, pero sin custodia, no se detuvo ni contestó al pedido que, a gritos, le hacían los dirigentes de la CTA, líderes entrenados en protesta callejera.
Una ironía del kirchnerismo: el dente recibe con alfombra roja aVíctor De Gennaro, pero los laderos de éste, repudian a los ministros del patagónico.
En realidad, no eran más de veinte los manifestantes a los que la aparición de Fernández sorprendió tanto como al mo ministro, el encuentro fortuito con los profesionales de la queja.
Dejá tu comentario