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9 de diciembre 2003 - 00:00

Al que sabe, desplazarlo

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Sin embargo, para cualquier país hay problemas graves que se crean desde el entorno de una figura máxima obcecada por más poder. Los adláteres se creen libres de responsabilidad para excesos y arbitrariedades, suponiendo -quizá tengan razón- que agradarán y serán acariciados por el jefe.

Así se explica, sólo con la observación de los últimos días, que un médico lanzado para la política por Eduardo Duhalde, como José Pampuro, por ser ministro de Kirchner haya atacado a su inventor como lo hizo. O que otro ministro de la misma forja duhaldista, Aníbal Fernández, haya denostado a la prensa como lo hizo, pese a que la mayoría de los medios es orientada desde el gobierno, también de rápida adaptación a la «obsecuencia debida». O que Horacio Verbitsky, de consejero influyente con formación marxista haya pasado a delantero de punta lanzándose nada menos que contra una de las figuras máximas, aunque atemperada y razonable, de la misma izquierda como es Estela de Carlotto, de la respetada Abuelas de Plaza de Mayo. No sólo eso sino que el mismo Verbitsky también arremete con afán decapitador -de ahí su enfrentamiento con Carlotto- contra el gobernador bonaerense, Felipe Solá, que no está, al menos hoy, en la mirada de su jefe Kirchner. Lo hace, además, apadrinando a falsificadores de firmas y el uso indebido de fondos públicos, del mismo gobierno de Solá, para atacarlo, editando revistas casi inexistentes pero costosas como «Puentes» dirigida con cobro de honorarios por Gabriela Cerrutti -ex furibunda antimenemista- que también percibe haberes simultáneos de Aníbal Ibarra.





Sorpréndase el lector, pero en la cena estaba también Tony Greco, el representante norteamericano de la DEA (lucha contra el narcotráfico) y varios agentes de ese organismo que operan desde la Argentina.

¿Cómo se explica tan importante calidad de agasajantes a un comisario víctima de la discrecionalidad inmadura del gobierno vía un ministro? ¿Cómo entender que el discurso lamentando su alejamiento lo haya pronunciado el estadounidense Greco de la DEA (además le entregó un obsequio), el brindis lo haya ofrecido el juez Gutiérrez de la Cárcova y que el diplomático inglés Cavannagh le haya acercado otro presente en nombre de Inglaterra? Bastaría, para entender, cómo jueces, investigadores y diplomáticos sin prejuicios ni ceguera juzgan estos datos conocidos allí, en la mesa: con la colaboración destacada del comisario «Gato» Vázquez sólo en este año 2003 la Policía se incautó de 200 kilos de heroína, 24 toneladas de marihuana y 700 kilos de clorhidrato de cocaína (en la frontera norte).

Vázquez llevaba 34 años en la Policía Federal, casi todos ellos en narcotráfico para lo cual hasta se especializó en el exterior (en Alemania, por caso, estuvo un año).



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