8 de julio 2003 - 00:00

Béliz, forzado a hacer campaña con Ibarra

Extraña campaña empezará a partir de hoy Aníbal Ibarra, dada la conformación de sus listas de candidatos para la elección porteña del 24 de agosto en la que aspira a ser reelecto. El jefe de Gobierno llevará una boleta colectiva que ameritará exhibirse en actos con Gustavo Béliz, Elisa Carrió, el dueño de la porteña librería Ghandi, compañeros de colegio de Alberto Fernández y hasta una candidata, número 20, de la cual, hasta ayer, sus pares no le conocían referencia alguna. Todo eso con Norberto La Porta como locomotora en la lista de legisladores y el rebelde ibarrista Eduardo Jozami, protagonista de una toma del palacio municipal (con Ibarra dentro) como postulante a diputado nacional. También estarán en la foto Claudio Lozano (CTA) y por supuesto el amigo del Presidente, Miguel Bonasso.

Ese tren se armó casi a la medianoche del sábado en las nuevas oficinas del nuevo partido de Ibarra, Fuerza Porteña, sobre la avenida Diagonal Norte y Florida, a metros del despacho del jefe de Gobierno. Se trató de una meditación donde abundó humo de cigarrillos, gritería y reproches. Estuvieron casi todos: desde Ibarra, la hermana Vilma, hasta el tesorero partidario de Gustavo Béliz (Gabriel Picciano), amigos de Alberto Fernández y algún delegado de Carrió, además de Abel Fatala y el homónimo Raúl Fernández. Una veintena de interesados en ser incluidos en las listas de candidatos sintieron repercutir en sus oídos el tono de voz de Ibarra -inusual hasta en proselitismos-con Fernández A. del otro lado de la línea. La presión era por permitir a Bonasso colgar sus boletas de la fórmula Ibarra-Telerman y mejorarle también la posición al kirchnerista Héctor Capaccioli, quien iba -y fue-quinto candidato a diputado nacional por Fuerza Porteña. El radioperador Capaccioli, compañero de estudios de Fernández Al. y también del vocero presidencial, Miguel Núñez, en el turno tarde del secundario Mariano Moreno, parecía no merecer estar al filo del ingreso al Congreso con tanta referencia. Nadie quería explicarle a Ibarra que no apostaban a que llegara a 30% de votos, lo que se traducía en tres estrechas bancas de Diputados y 19 de legisladores porteños. La cuenta la hacían teniendo presente que Cavallo-Béliz en 2000 obtuvieron 20 lugares en la Legislatura porteña con 30,8% de votos.

Demasiada exigencia, pensó Ibarra y telefoneó directamente al Presidente, quien no le contestó el teléfono. Rendido y así resignado a tener que seguir negociando sólo con Fernández, el jefe de Gobierno quebró la voz pidiendo conmiseración: «ya me veo mañana, con los diarios titulando que Kirchner le quitó el apoyo a Ibarra». Como un sedante, esa reflexión, recompuso el clima por unos minutos.

De ese modo el belicista Picciano, íntimo también del jefe de Gabinete de Béliz, -el cuñadísimo Pancho Meritello-fue número 16 en la lista de candidatos a legisladores locales de Fuerza Porteña. Curioso, ya que el candidato, actualmente legislador, no sólo se ocupa de finas tareas administrativas en el partido vecinal Nueva Dirigencia, sino que, como abogado, participó de la redacción de denuncias penales contra Ibarra, ahora su candidato, el candidato de Béliz.

Esa inclusión dejó heridos, pero sorprendentemente no en el Frente Grande ni en la tropa de Elisa Carrió, de la que no se conoce que comulgue con Béliz. Fue dentro del propio peronismo.

Para algunos, es la mano de Néstor Kirchner, para otros fue A. Fernández, quien manejó la lapicera con exclusividad en el cierre de listas para la elección de la Capital Federal. Lo cierto es que empiezan a ventilarse las heridas, como la relegación en las boletas del sindicato de encargados de edificios, cuyo cacique, José Santa María meditaba ayer impulsar una campaña nueva, algo como «Sí a Kirchner, no a Ibarra ni a Macri». Un ejemplo de prescindencia que envidiará quizá algún cacique mayor.

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