Criticó en el conurbano gestión de Chiche Duhalde en hogares
-
El Gobierno expulsó al principal diplomático de Irán en Argentina y lo declaró persona no grata
-
Javier Milei en el homenaje por Malvinas: "Quiero reforzar nuestro derecho pleno a las islas"
«Queríamos saludarlo y, por eso, pedimos que nos viniera a ver, señor Presidente», le dijo una de ellas con un hilo de voz. «Yo también quería verlas», se emocionó el primer mandatario y besó, de a una, a las abuelitas. «Les prometo que vamos a hacer todo lo que podamos para que ustedes tengan un hogar más digno, como el que se merecen», tuvo que contener las lágrimas, antes de cerrar la puerta y seguir con la recorrida. Este fue el único momento en el que no hubo cronistas ni fotógrafos que registraran en detalle la sorpresiva visita presidencial de ayer al deteriorado geriátrico San José, en Villa Zagala, en la localidad bonaerense de San Martín. Al mediodía, y sin aviso previo, Kirchner llegó al hogar acompañado por la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y la titular del Consejo del Menor y la Familia, María Lucila «Pimpi» Colombo, de quien depende la institución. Las críticas que hizo por el estado del establecimiento, fue un golpe a la gestión de Chiche Duhalde hasta hace dos meses.
«Siento vergüenza por lo que acabo de ver: esto se debe al deterioro de años y años; es la Argentina que está oculta, que algunos defensores de la ortodoxia económica no ven», sentenció delante de los periodistas. No evitó herir lo que fuera el reinado de Hilda Chiche Duhalde hasta el 25 de mayo (después de todo, la señora de Eduardo Duhalde, que es local en San Martín, encabeza la boleta del PJ que competirá en los comicios bonaerenses del 14 de setiembre). «Acá viven argentinos que han trabajado toda la vida y están de la mano de Dios», concluyó Kirchner.
Antes, había pasado por la cocina. Destapó las ollas y preguntó por el menú del día: guiso de arroz con carne, la infaltable sopa y frutas, además de las dietas especiales para diabéticos. «Quiero ver la Argentina real. Estar con la Argentina real» graficó.
A continuación, cruzó la calle y se encaminó al jardín materno-infantil Chispitas, donde asisten a 50 niños de entre 6 meses y 4 años. Allí, firmó el libro de visitas con una simpática dedicatoria, incluido un curioso seudónimo. «Los felicito por el trabajo que están haciendo. Es un gran ejemplo para la Argentina. Afectuosamente. 'Pingüino'.»




Dejá tu comentario