H ay duelos de todo tipo en la política. Algunos, quizá razonables; otros, infantiles. El lunes se dio uno de estos últimos, vinculado al protagonismo que Néstor Kirchner nunca quiere resignar: cinco minutos después de que Felipe Solá -en directo por varios canales de TV-inició el acto de asunción de su ministro de Seguridad, Juan José Alvarez, el Presidente lo interrumpió desde la Casa Rosada con un anuncio de Salud. Eso incomodó al gobernador -sobre todo porque la crisis delictiva es un tema sensible a la calle-que, posiblemente por mero ejercicio político, entrevió intencionalidad en esa coincidencia.
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