Eduardo Duhalde sabe que el gobierno de Néstor Kirchner, muy propenso a la demagogia, no tiene sin embargo espacio para ejercerla en algunos temas clave vinculados a la negociación con el FMI. Uno de éstos es la imposibilidad de aumentar los salarios de los empleados públicos. Esta alternativa va en contra de la posición de Roberto Lavagna de no negociar con el Fondo un superávit primario superior a 3% del PBI, contra 5% que reclama el organismo internacional. Sin embargo hoy Duhalde, que no tiene problemas para ejercer esta especie de neopopulismo, llevará este tema a la consideración del gobierno. No será el ex presidente quien lo haga, sino uno de sus principales colaboradores: Alfredo Atanasof. El ex ministro de Trabajo y jefe de Gabinete se reunirá hoy con Carlos Tomada, en su condición de dirigente gremial de los empleados municipales, y le planteará el reclamo del sector de sumar los $ 200.
Tomada ya tiene su respuesta definida. Por órdenes superiores, que llegan desde la
Sin embargo, según los planes del gobierno, la decisión de no incrementar salarios en la administración pública ni este año ni el próximo, no debería hacerse pública y definitiva hasta que no terminen las negociaciones con el Fondo y hasta que no se cierre el cronograma electoral. Por lo menos, especulan en el Ejecutivo, habría que esperar que terminen los actos electorales en la Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires, lo que ocurriría el 14 de setiembre.
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